El gabinete de Cornejo y el desafío de asumir el legado de la Mendoza detonada de Suarez: sin obras; crecimiento de la inseguridad; desocupación, precariedad y pobreza; la gente que no tiene plata y ya no paga el transporte público

Actualidad Mendoza

Más allá de El Relato de «las cuentas ordenadas» que supuestamente deja el gobierno de Rodolfo Suarez… perfectas para los promedios del Excel, pero desastrosas para la vida de los mendocinos, el nuevo gabinete sub 40 de ministros de Alfredo Cornejo deberá remendar todos los errores de gestión de estos últimos 4 años.

Un poco culpa de la pandemia, mucho de los errores del gobierno nacional de Alberto Fernandez y también se lleva gran parte de la inoperancia de un mandatario «de cama solar» que no le gustaba trabajar, que colgaba su traje a las 15 para dormir la siesta y desaparecía totalmente los fines de semana por más que se incendie su provincia o existiera una poblada como la de la 7722.

Un gobernador que «quiso hacer» pero al final «no hizo nada». Solo favoreció con decretos a un elegido grupo de amigos empresarios que lotearon los negocios rentables de la provincia. Encorsetado por Alfredo Cornejo, Rody no logró a cumplir ninguno de sus objetivos: dejó a la minería llena de promesas estancadas; no hizo Portezuelo del Viento ni El Baqueano; ni logró avanzar en las estatales Potasio Rio Colorado ni IMPSA, dos elefantes blancos que a los mendocinos le salen millonadas; ni hablar de la desértica y expropiada pista de culipatín Penitentes con un puesto de chori y un baño químico; ni siquiera el chamuyo de El Azufre, donde le bancamos con la tuya las vacaciones de Marley con su hijito; no hizo viviendas ni rutas; las obras públicas prometidas para escuelas y hospitales públicos quedaron evaporadas por el humo; el Ecoparque sigue siendo una ilusión de vieja campaña electoral… más que Modo Mendoza, fue una gestión en Modo Pausa.

Alfredo Cornejo y su nuevo gabinete debe afrontar una provincia donde la inseguridad ha crecido exponencialmente. Como en el Conurbano bonaerense, los mendocinos son víctimas de habituales robos de carteras, mochilas y celulares; roban autos; roban neumáticos; roban cables o medidores de gas; asaltan a los comerciantes; los delincuentes entran a las propiedades y roban con total impunidad; la gente no puede hacer sus actividades físicas habituales por temor a ser asaltados… la vida ha cambiado para peor en la Mendoza actual.

Este nuevo gobierno deberá asumir con una pobreza en Mendoza del 41.8%, superando la media nacional, y una indigencia que es la más alta de Cuyo, 124.119 mendocinos indigentes. La miseria se nota en las calles, con gente durmiendo en las veredas o locales abandonados, mendocinos revolviendo la basura para encontrar algo para comer, mucho trabajador precarizado de bajos salarios y en negro. Se nota también en el transporte público, donde el 8 de 10 mendocinos que utiliza el servicio ya no paga el boleto del micro porque no tiene plata y suben igual amenazando al colectivero. Los niños mendocinos pasan hambre, muchos están con un alto grado de anemia, y el gobierno provincial entrega solo tortitas y un mate cocido.

El deterioro y la falta de obra pública se ve a simple vista en las calles del Gran Mendoza donde los caños sin mantenimiento de Aysam explotan e inundan las calles y veredas; donde los asfaltos de las calles están hundidos, lleno de pozos o quebradas por su mala calidad. Edemsa, a pesar de que Rody Suarez los premió con una extensión de la concesión del servicio, sigue con su habitual costumbre de dejar a los mendocinos sin luz en cada tormenta que aparece. No hubo en estos años una seria política de viviendas sociales amplia y accesible para toda la población, sino mirado como un intercambio de favores a dedo solo por fines electorales. Ni hablar con el estado edilicio de las escuelas públicas con las que se va a encontrar el ministro Tadeo García Zalazar, totalmente detonados, sin vidrios, sin sillas ni mesas para los estudiantes.

Ni hablar de la atención en materia de Salud, donde las familias mendocinas deben esperar largas horas para ser atendidas en hospitales públicos por médicos sobreexplotados de turnos; y sumado al elefante blanco que representa OSEP, una verdadera caja política donde gran parte de los fondos se van en sueldos de los propios funcionarios y publicidad en medios, y no en lo principal que es lo asistencial… la gente debe esperar semanas para ser atendido y las coberturas se generan después de perseverar y luchar en medio de un mar de trámites. Todo mal. Y ni hablar de las deudas que mantiene con los proveedores, de larga data.

Sin dudas, el equipo de ministros de Alfredo Cornejo deberá afrontar una critica realidad en medio de un contexto inflacionario letal, un nuevo gobierno nacional que ya dijo que suspenderá la obra pública en las provincias por falta de plata y una millonaria deuda externa netamente mendocina gestada entre Macri-Prat Gay-Cornejo que debe cumplir con los pagos en los próximos años. Una provincia administrada con trabajadores de sueldos bajos, inflación más alta que la media nacional y tarifas en aumento del 600 por ciento.

Una verdadera realidad cuesta arriba que necesita de un equipo solvente y que estén a la altura de las circunstancias ¿Lo logrará el equipo C?