Mientras el flamante gobernador electo, Alfredo Cornejo, prende una vela todos los días para que Patricia Bullrich sea la próxima presidenta de la Argentina, ya que el futuro de su gestión en la provincia en estos cuatro años pende de un hilo colgado a los fondos extraordinarios que le pueda girar Carlitos Melconian como devolución de favores al aguante de la figura de Pato… las promesas de campaña y el papel picado de los festejos del triunfo de Cambia Mendoza se van poniendo pastosos y amarillentos, volviendo todo a la realidad cotidiana que padece el pueblo mendocino.
Desde el mismo lunes, después de las elecciones provinciales y saber que hay Cornejo por cuatro años, amanecieron largas colas en los hospitales públicos esperando horas para ser atendidos, como es siempre, como seguirá siendo. La falta de insumos y el éxodo de profesionales de la salud por los bajos honorarios que otorga la provincia, siguen como siempre y nada cambió.
Tal como decía en campaña Luis Petri… Mendoza sigue en Pausa. No bastó con la triste noticia, a mediados de septiembre de este año, de la mujer de 59 años que falleció tras caer dos pisos por el hueco de un ascensor que estaba fuera de servicio en el Hospital Central de la ciudad de Mendoza. cuando salía del consultorio del oculista.
Esta semana la crisis sanitaria en Mendoza se acentúa, más allá de la fiestita por el Día de la Sanidad de fines de septiembre, ya que hasta ayer no estaba funcionando ningún ascensor en el Hospital Schestakow de San Rafael, por lo que fueron clausurados.

Desde el lunes ya se había anticipado el problema, pero la negligencia del gobierno provincial hace que los hechos desafortunados no se prevengan. Las cirugías de urgencia fueron derivadas a otros nosocomios, por la imposibilidad de subir los pacientes. Los camilleros deben subir a pacientes entablillados por escaleras, como así también el personal de la cocina debe hacer malabares para llevar la comida y las infusiones a los pisos. Además, producto de la rotura de un caño, varias instalaciones se inundaron, incluso los ductos de los ascensores.
Para peor, hoy se dio a conocer en la Legislatura de Mendoza lo que será el Presupuesto 2024, es decir, el mezquino presupuesto del nuevo gobierno de Alfredo Cornejo, en donde se destinará solo un 10 por ciento del total en obra pública, en lo que incluye unos $20.000 millones que se dispondrán nuevamente para la construcción y reparación de escuelas… algo que prometen todos los años y poco Cambia Mendoza cumple.
También se espera desarrollar un sistema de recolección y tratamiento de efluentes para Malargüe, Tunuyán y Tupungato, la ampliación de establecimientos depuradores (Palmira y San Carlos) y Alto Godoy.

Otro de los puntos, uno de los más cuestionados de esta gestión, se relaciona con desarrollar un plan de construcción de viviendas por $60.000 millones.
Además se espera continuar con las tareas que se han realizado sobre la ruta 82, la construcción de la Sección I de la doble vía de acceso a Rivadavia, Junín y San Martín.
Finalmente, se espera finalmente poder avanzar con la traza del metrotranvía, extendiéndola hasta Luján y hasta el aeropuerto Francisco Gabrielli. Para ello se destinarán $30.000 millones.
No mucho más…
Está claro que Alfredo Cornejo espera mucho del milagro de Patricia Bullrich para salvar su gestión, que tendrá muy poco de realidades a favor de la gente. Los escasos números en obra pública, hablan que no habrá grandes sorpresas a la pausa de Rodolfo Suarez.
Para peor, se viene una seguidilla de compromisos con los vencimientos de los pagos de la deuda de 800 millones de dólares contraída por el mismo Alfredo Cornejo en su primer gobierno patrio con el guiño cómplice del por entonces ministro, Alfonso Prat Gay.

No hay interés en los inversionistas extranjeros por la provincia, ya que todos saben que las licitaciones están amañadas para los amigos de Alfredo, por lo cual ya se anticipa la continuidad del fracaso de la gestión de Potasio Rio Colorado, Penitentes y demás gestiones estatales.
Terminaron los espejitos de colores de la campaña electoral y los mendocinos seguirán sufriendo la falta de viviendas, la suba de tarifas, el curro de la RTO, el mal funcionamiento de OSEP, los hospitales y escuelas públicas destartaladas, el crecimiento de la inseguridad y el narcotráfico, las rutas y puentes destruidos, el mal servicio del transporte público con gente abarrotada y butacas detonadas, las consecuencias del fracaso de la lucha antigranizo de los millonarios avioncitos, la crisis hídrica… y todo lo que nos viene acostumbrando a sufrir Cornejo y Suarez en todos estos años.
