Los trabajadores de la educación de la provincia de Mendoza convocaron a un paro por 72 horas a partir de este lunes en reclamo de mejoras salariales. Se trata del segundo paro motorizado del sector después de la histórica y multitudinaria marcha y huelga de 48 horas llevada cabo a fines de julio, tras el receso por las vacaciones de invierno. En ese marco, el dirigente de la izquierda mendocina, Víctor da Vila desarrolló una columna de opinión sobre esta importante lucha por la dignidad del trabajo docente.
Yo lucho por ellas

Hoy, cuando la situación entre los docentes, que reclaman un sueldo justo, y el gobierno que aplasta cualquier reclamo a fuerza de decretos y amenazas de cárcel, me gustaría contarles una pequeña historia que me atraviesa.
Doña Zoila o “la maestra” Zoila le enseñaba, a los hijos de los peones rurales, a leer, a escribir y a ser buena gente, para esos niños y jóvenes en algunos casos era una fuente inagotable de conocimiento, que con total paciencia y dedicación los ayudaba a que comenzaran a progresar en su instrucción básica. Zoila, vivió mucho tiempo en una zona campestre, al noreste de la ciudad de Córdoba donde los niños, en su mayoría hijos de los trabajadores del campo difícilmente accedieran a la escuela.
Las estadísticas y los números no reflejan la profundidad de la realidad que vive el pueblo más humilde, como ocurre con la pobreza y desocupación hoy. Para el Indec, Zoila sería catalogada como “ama de casa”, pero si preguntabas a los niños y niñas claramente era “la maestra”.
Muchas décadas después de que Zoila dejara de pisar nuestro mundo, los docentes están parando las escuelas para que se les recomponga el salario.
Pasan los gobiernos, no importa su color, y la escuela pública y docencia sigue siendo maltratada. Es que la inmensa mayoría de la docencia está por debajo de la línea de pobreza, con salarios de 60 mil pesos nadie puede vivir, menos mantener una familia. Si la escuela pública estuviera financiada y los docentes bien pagos, nadie pagaría por el negocio de la educación privada. ¿Casualidad? Las casualidades no existen.
Doña Zoila no cobraba por su tarea pedagógica, ella representa sostener la educación, como hoy lo representan los y las docentes de Mendoza, que soportan el mal trato y el atropello, procurando una mejora salarial y de calidad educativa.
En su descendencia se encuentra una abrumadora cantidad de docentes y sobre todo defensoras de la escuela pública. Las casualidades no existen. El profundo amor de Zoila por la educación dejó raíces familiares tan profundas que Margarita y Olgui, hijas de ella y Laura, su nieta, decidieron continuar con esta hermosa vocación.

Yo creo que apoyar a los docentes es correcto, pero por sobre todo creo que es la más importante clase. La que dice que frente al autoritarismo y las políticas anti populares los sectores populares tienen en el derecho a reclamar, a manifestarse y al paro.
Creo firmemente en que un docente que está luchando, también está enseñando. Por esto mi compromiso a fondo con el reclamo de los trabajadores de la educación por un salario que les permita vivir, es decir por arriba de la inflación y la línea de pobreza de mínimo.
Hoy decido luchar por ellas. Hoy lucho por la “maestra” Zoila, o como me gustaba decirle, mi abuela Zoila. Por la profe Margarita o la profe Olgui, mi madre y mi tía, respectivamente. También por Laura, mi hermana.
Hoy lucho por ella y por toda la familia docente, con la premisa de que “La lucha es en la calle donde se escuchan los reclamos de los trabajadores y no se acallan con un decreto”.

Por Víctor da Vila
