Si los viera Don Raúl, Don Arturo, Don Hipólito! Ni Alfredo Cornejo ni Rodolfo Suarez tienen gen radical y está demostrado por como desarrollan su gestión «de persecuta» a los que piensan diferente, bien de gobiernos de derecha, sumado a sus ideas neoliberales de recorte en salud y educación pública más cerca de la oligarquía privatista que del pueblo, muy muy lejos de los ideales de centro izquierda de los históricos líderes radicales.
Desde hace unas semanas, el miedo le invade al gobernador Rodolfo Suarez, de que el pueblo mendocino se despierte de una vez y empiece a defender sus derechos, denunciar la precariedad laboral en la que viven, la pésima asistencia de la salud pública y educación.

La izquierda mendocina viene creciendo en medio de la protesta social por la falta de trabajo, la crisis económica, la falta de viviendas, los recortes presupuestarios, que el gobernador desde su cama solar «no se hace cargo». Cada vez más gente de distintos rincones de la provincia, de la Mendoza olvidada y vulnerable, se moviliza por las calles mendocinas, cada semana, manifestando esa bronca ante tanta ineptitud.
Al «Gobierno de Diálogo» se le hace cada vez más difícil dialogar con los propios… menos podemos pensar que dialogue con la izquierda, un espacio político que desconoce y teme.

Frente al temor, el gobierno pseudoradical de Suarez-Cornejo empieza con la persecución de los dirigentes de izquierda, que cada vez movilizan más pueblo, más desempleados, más jefas de familia sin trabajo y vivienda, jóvenes mendocinos precarizados, ciudadanía sin futuro, gente con hambre que no llega ni a fin de quincena.
La persecuta al «zurdaje» representa bien a los gobiernos dictatoriales… y tanto Suarez como Cornejo van por ese camino que pregonan con el relato del «Modelo Mendoza for export».

La expulsión de los punteros por asambleas y organizaciones piqueteras como el Polo Obrero marcan un nuevo momento político. Este proceso se extiende a las filas del movimiento obrero donde los trabajadores redoblan las discusiones para defender su salario y sacarse encima a los burócratas que sostienen una tregua con el gobierno.
A través de Twitter el dirigente del Frente de Izquierda Víctor da Vila informó que fue imputado por la justicia “de Rodolfo Suárez y Alfredo Cornejo”. Esta es la segunda imputación que suma en las últimas semanas y la cuarta que le promueve el gobierno provincial.
En la imputación es identificado como “dirigente político” y es acusado en el marco del art. 194 del Código Penal. Estas imputaciones son entendidas por da Vila como parte de una persecución de carácter político a los opositores que defienden los derechos de los trabajadores. Y es que también fue imputado por el acampe organizado por organizaciones piqueteras en junio a dónde fue a manifestar su apoyo pero quedó imputado como uno de los organizadores.

A través de sus redes etiquetó a los máximos referentes de Cambia Mendoza y denunció que la imputación «se trata de una burda persecución política».
“En Mendoza reclamas trabajo genuino y el gobernador te hace perseguir por los fiscales. Los mismos que dejan pasar el robo de tierras y cascadas, la compra de voluntades políticas como Bonarrico, la millonaria publicidad de gobierno y las decenas de femicidios.”
La imputación y persecución contra Víctor da Vila no es de tipo personal, es contra la fuerza política que representa: una oposición consecuente por izquierda al gobierno derechista de Suárez, que busca el apoyo popular para derrotar la política de ajuste y subordinación al FMI como ocurrió con la puebla contra la megaminería, la gran lucha de los trabajadores de la educación, salud, vitícolas, de la industria, los servicios o el Estado. Una oposición que se mantiene firme con los trabajadores estafados por las privatizaciones como los ex-YPF o de correos. Lo mismo con el férreo apoyo al movimiento de lucha de las mujeres.
La imputación

El día martes 26 de julio Víctor da Vila fue imputado por la justicia de Rodolfo Suárez y Alfredo Cornejo, por acompañar un reclamo popular, en este caso la masiva movilización de la Unidad Piquetera del 9 de junio. Ese día más de 10 mil compañeros con carretillas, picos y palas abrazaron la Casa de Gobierno en reclamo de trabajo genuino, un plan de obras públicas para la urbanización de los barrios más postergados y la construcción de viviendas.

La justicia provincial ha perdido todo vestigio formal de independencia republicana de poderes. Es una herramienta central en el sostenimiento del régimen político montado por Alfredo Cornejo desde 2015. El exgobernador radical colocó a Alejandro Gulle al frente de la jefatura de fiscales desde donde se “seleccionan”, se “aceleran” y “planchan” los distintos procesos de investigación y acusación de acuerdo a la conveniencia del gobierno radical.
«Esta imputación es la expresión más burda de la manipulación de la justicia para las necesidades políticas del ejecutivo provincial» aseguran desde el Partido Obrero.

Según consta en el expediente judicial, el fiscal ordenó una serie de medidas como consecuencia de un artículo periodístico del 8 de junio. En este se informa que la Unidad Piquetera se movilizaría por una serie de reclamos como trabajo, alimentos y viviendas. A primera vista salta que el fiscal entiende que un reclamo popular, que una movilización de protesta, es un delito.
En el expediente nunca se indica que da Vila es organizador o impulsor de la medida de lucha sino que se lo señala, identifica y destaca en varias oportunidades en su condición de “dirigente político”. Existe una manifiesta animosidad contra él y claramente contra la política que representa.
El expediente es la confirmación empírica de que estamos frente a un grave hecho de persecución política contra la izquierda y en particular contra uno de sus principales referentes.
