Duplicaron el respaldo popular y los Verdes se consolidaron con la tercera fuerza política, sembrando esperanza de una Mendoza diferente, de inclusión social, sustentable y que liquide con los curros

Actualidad Mendoza

La gran sorpresa de la noche del domingo fue el Partido Verde que se consolidó como la tercera fuerza política en la picante provincia de Mendoza, un territorio hostil donde predomina la grieta de los dos grandes partidos tradicionales, con las caras de siempre, con los enormes aparatos políticos de siempre.

Sin embargo, con el 9,12 % de los votos (más de 88 mil mendocinos que acompañaron un proyecto diferente para la provincia), esta flamante fuerza política barrió las aspiraciones de la izquierda, los dinosaurios, el médico «del orto» y el millonario empresario agropecuario, consolidándose como una nueva esperanza para el futuro de los mendocinos.

Si bien ni Mario Vadillo, ni Marcelo Romano, lograron su objetivo de llevar a los Verdes por primera vez en la historia al Congreso Nacional, pudieron imponer un representante, Emanuel Fugazzotto, que rompa la monotonía legislativa de radicales y peronistas, y sume nuevas ideas de una Mendoza moderna, sustentable y que controle los curros de la política provincial.

La esperanza se sembró también en la Mendoza profunda: en departamentos como Rivadavia y San Carlos, el Partido Verde superó al Frente de Todos y se consolidó como la segunda fuerza e incluso con serias posibilidades de llegar a la intendencia municipal en el 2023.

Si bien tuvieron un fuerte blindaje mediático (por orden de vaya a saber quién), a través de las redes sociales propias lograron imponer agenda: la denuncia del curro de la Revisión Técnica Obligatoria, una nueva propuesta de vivienda para el inquilino, la defensa del agua de Mendoza, la creación de un hospital veterinario público, fueron algunas de sus banderas. No obstante, por ser una fuerza joven recién constituida, le faltó territorialidad y no le alcanzó para enfrentar a dos vetustas fuerzas políticas de territorialidad instalada de décadas.

No cabe dudas que los Verdes duplicaron en confianza popular a sus rivales aspirantes a la ambiciosa posibilidad de ser «tercera fuerza» y finalmente cumplieron en transformar el voto «en blanco» en «verde».

Cerca de las 20, Mario Vadillo y Marcelo Romano llegaron al búnker. En sus primeras declaraciones también afirmaron que se consolidaron como tercera fuerza en Mendoza. “Somos tercera fuerza que es lo que el electorado seguramente está esperando saber. Estoy muy contento”, expresó Romano.

A su turno, Mario Vadillo remarcó la consolidación del proyecto. “El Partido Verde ha venido a Mendoza a crecer y se puede ver en la juventud que hay. Esto nos va a obligar a seguir creciendo. En Mendoza se está viendo que se consolida una sola fuerza política y no es bueno para la democracia”.

Con el correr de las horas, donde se dieron a conocer los resultados, Marcelo Romano dejó un orgulloso homenaje para la militancia verde y para todos los mendocinos:

«Vamos a seguir defendiendo las áreas naturales protegidas de Mendoza y vamos a seguir denunciando a los que siguen inyectando sustancias químicas a los suelos con el fracking contaminante. Somos los embajadores de la custodia del medio ambiente! y eso me llena de orgullo, porque desde años venimos sosteniendo esta bandera… los otros se han vendido al oro de las mineras» señaló el candidato a senador nacional.

Y agregó «Qué casualidad que algunos medios de comunicación, que tienen intereses en los extractivistas, nos ningunearon en el debate. Cuando nos dieron la oportunidad de hablar, un poquito tiempo que nos dieron, los mendocinos nos convirtieron en esa esperanza, en esa esperanza de ser los que vamos a poner el equilibrio a este caballo desbocado de la provincia que lo único que hicieron es poner a 500 mil mendocinos en la pobreza. Hay que ser muy mala leche para seguir sosteniendo esas políticas de sarasa y exclusión!», disparó el sancarlino.

«Cuando le preguntamos al patrón de estancia (Alfredo Cornejo) por qué tenía él la concentración del poder público en sus puños, solo se quedó callado, no supo decir nada ¿Por qué? porque han cometido todos los atropellos institucionales que se les haya ocurrido. Hemos sufrido, hemos parido los aprietes… pero aquí estamos generando una esperanza!», concluyó Marcelo Romano con la seria convicción de que esto es solo una semilla al futuro, un comienzo.