Los cuentitos del Tío Nené: «El conejo titiritero»

Vida cuyana

El Tío Nené nos regala un mágico cuento para todos los biencuyanos para que vayamos a dormir y tengamos hermosos sueños.

El Tio nos dejó un hermoso mensaje «Me presento, soy Nené. Mis padres se tomaron el trabajo de enseñarme a través de cuentos las cosas difíciles del mundo, pues de donde vengo, no abundan las cosas fáciles. Ahora bien, en está ocasión, intentando replicar tan loable tarea de mis padres; les comparto el siguiente cuento»:

EL CONEJO TITIRITERO

En el valle de una lejana provincia del país más austral, nació un conejito que al parecer era como todos los conejos. Nadie sabe bien qué pasó, si fue el hecho de que nunca pudo crecer o qué; pero el conejo desarrolló un gran desprecio por el resto de los animales del valle.

Cuando llegó a su adultez, el conejo pequeño y enojón se juró reinar el país austral y, lleno de ambición, y soberbia comenzó el desarrollo de su plan.

En un lugar cercano al valle, gobernó por primera vez. No le costó mucho porque los animalitos de ese lugar eran un poco perezosos y no les gustaba salir a caminar hacia las montañas. De esa forma, el conejo muy inteligente solo tuvo que mantener bonitos los alrededores, mientras los animales de las montañas veían cómo sus casitas quedaban en el olvido.

Los buitres que mantenían a los animales informados de todo lo que pasaba en la provincia acordaron con el conejo callar lo que pasaba en las montañas a cambio de un poco de esas sobras que les gustan a ellos. Así, el conejo pasó a gobernar la provincia occidental con ayuda de los buitres y del ganso padre que siempre quiso poder y nunca lo pudo tener. Sin consenso con el resto de los animales, él gobernaba como quería sin importarle el hambre que generaba.

La ambición y la soberbia aumentaban día a día en el conejo. Un día, se dio cuenta de que su tiempo de gobernar en la provincia occidental se estaba por terminar. Ese día se le presentó un gran dilema, si quería reinar el país austral tendría que ir a oriente, pero no quería perder lo que había conseguido. Una noche, después de mucho pensar, decidió crear un títere al que llamó Roby.

Roby era un muñeco muy simpático y el conejo, muy hábil con los hilos, lograba que los animales creyeran que Roby tenía vida propia. Sin embargo, el conejo pequeño y enojón se salió con la suya y dejó en su lugar al muñeco que él mismo construyó.

Galerie Tschechischen Marionetten

En la actualidad, el conejo hace de las suyas en oriente. Todo menos trabajar, nunca fue su fuerte el labor arduo. Dicen que se junta con la banda de los gorilas, pero no dejan de ser simples monos con navajas.

Mientras él pierde el tiempo, su títere Roby no sabe qué hacer si no le mueven los hilos. Tanto ha tensado los hilos, que se ha empezado a notar y los animales de la provincia occidental comienzan a sospechar que, quien está detrás del títere, no es otro que el conejo pequeño, soberbio y enojón.

Queridos amiguitos, ha sido un honor que usted lea mi breve cuento. De usted dependerá si nos volvemos a encontrar.

Buenas noches niños y niñas y que tengan dulces sueños!

El Tío Nené