Contundente triunfo del dream team de los gobernadores radicales contra los K pero más bajo de lo esperado + voto bronca +voto blanco +no voto

Actualidad Mendoza

Se venía el Barcelona, el PSG, el Dream Team de los «mejores gobernadores de Mendoza», Cornejo, Cobos, Suarez, que venían ha dar el gran batacazo electoral en su provincia, al estilo Corrientes, sacando chapa para sorprender al periodismo y analistas porteños y así posicionar al amigo Alfredo a aspiraciones electorales nacionales.

Pero, con una mano en el corazón, realmente no fue así. Si bien ha sido una excelente elección, ganando en la mayoría de los departamentos, incluso en bastiones claves peronistas como Maipú y San Rafael, el presidente nacional de la UCR, el correligionario Cornejo solo llegó a los 40 puntos, muy muy por debajo de otras elecciones de frente Cambia Mendoza: En el 2015, Cornejo obtuvo 46%; en el 2017, Claudia Najul solita mantuvo el 45%; en el 2019, el Rody Suarez logró un contundente triunfo con el 49% de los votos… ahora, en estas PASO, «el dream team mendocino», con toda la provincia empapelada, los medios a su disposición y mucha plata derrochada, bajó importantes 10 puntos… que no es poca cosa.

Cambia Ya, el nuevo frente de republicanos, empresarios, profesionales, picchetistas, demócratas, liberales, sin dudas le salvó las papas a los números mediáticos del frente Cambia Mendoza, pero también es necesario leer que es un sector que justamente expresaban darle renovación a un espacio político de caruchas con más de 20 años viviendo «de la teta del Estado». Incluso, muchos referentes del sector de Rodolfo Vargas Arizu que integraban las listas, era su primera vez en la incursión política… más aún, muchos iniciaron su relación con los medios gracias a BienCuyano.

En la otra vereda de la grieta, estaba Anabel Fernández Sagasti, que volvió a tropezar con la misma piedra, con una misma campaña «surrealista», contratando a un equipo de comunicación importado de Buenos Aires que desconoce el alma y territorio peronista mendocino, sumado a un encuestador que fracasó con sus números, con actos fríos de grandes pantallas porteñas y poca fiesta peroncha, de reuniones empresarias y poco barro popular, sumado a que se pegó en imagen al Gobierno Nacional y a un presidente que con sus desafortunadas declaraciones, «funcionarios que no funcionan» y «fiestas», terminó siendo un collar de plomo para la Camporista. De esta combinación surgió un pobre 25 por ciento, uno de los peores números en la historia del PJ de Mendoza.

A esto se suma, la bronca de la ciudadanía mendocina que ya está harto de los versos de la casta política y votó directamente «en blanco» en grandes proporciones llegando a ser la verdadera «tercera fuerza» en la provincia, con casi 10 por ciento de «vacío». Sumado a la gran ausencia del electorado que prefirió quedarse cómodo en su casa, pagar una multa de $50, y no meterse en el cuarto oscuro para votar «espejitos de colores» que no los representan. Toda una señal.

Según la Cámara Nacional Electoral, es “una herramienta con la que cuentan los electores para manifestar su disconformidad con todos los candidatos y con las propuestas formuladas por los partidos políticos”.

Tanto «los Verdes» como la izquierda tienen el gran desafío de captar ese voto para las generales, con la posibilidad de meter representación en la Legislatura provincial y hasta en el Congreso Nacional.

Justamente «verdes» y la izquierda son los mismos que fueron protagonistas en las luchas en defensa del agua y la 7722 en aquella pueblada histórica de diciembre de 2019, son los mismos que estuvieron en las últimas protestas de los precarios trabajadores de la salud… son mensajes urgentes de la ciudadanía, que el dream team radical aún ignora.