Anabel no tiene que ser candidata

Actualidad Mendoza

Anabel Fernandez Sagasti, tiene en su haber un cúmulo de poder residual, pero basta un simple análisis para afirmar que dicho poder no goza del respaldo de la mayoría de los mendocinos.

Si Anabel fuera candidata, sería la responsable directa, de una de las peores derrotas del Kirchnerismo en tierras cuyanas.

Por otro lado su rol en la actualidad la ubica como la candidata por su ascendencia en el PJ, sin embargo su relevancia puede cobrar aún mas validez si ella, se conviertiera en el operador de un peronismo fragmentado en pedazos.

Pensando en el 2023 el PJ se enfreta a un dilema , y el rol de Anabel cobra relevancia pensando en el fortalecimiento de un partido, o en su defecto en la entrega anticipada del poder.

Hoy el PJ no cuenta con un operador político, que es un personaje polifacético y omnipresente aquel  que no le interesa el brillo del oro, sino lo que el oro puede comprar, aparece raras veces en público, más bien es percibido como una sombra silenciosa, discreta y gris.

Muchas veces, desprestigiado. Otras, un completo desconocido. Dentro y fuera de los círculos políticos, despierta todo tipo de sentimientos: temor, rechazo, respeto, sospechas, repugnancia, admiración.

Una definición certera de los llamados operadores, quienes en honor a la verdad y nos guste o no, son piezas importantes en todo proceso electoral, el llamado equipo de avanzada, los encargados de negociar no solo con grupos de personas, sino también con organizaciones sea cual fuere su constitución y sin olvidar que también son los encargados de negociar o mejor para que se lea bonito convencer a determinadas personalidades con ascendencia en la población la electoral principalmente, y sumarlos a la causa.

Hoy el problema del poder no radica en el PJ, sino en el oficialismo, que mas allá de tener casi un cheque en blanco, el saldo partidario deviene en rojo, con una clara grieta en lo inmediato.

Es por eso que Anabel debe pensar en un armado integral del partido, pensando en una posible victoria en el 2023.

Su imagen denota en rechazo, pero será ella la responsable de recomponer un partido, como la imagen hacia afuera.

En política, los gestos son un elemento fundamental, es momento de mover el tablero, o pensar en un jaque mate que pondrá al PJ en una situación terminal.

Será Anabel Fernández Sagasti capaz de someter su ego pensando en el futuro y la gobernabilidad de una provincia, apelará como cual armadora, «dejando hacer, dejando pasar» o se someterá, como una cruel realidad al sentir del mendocino en la urnas.

De ella depende, ser o no ser.

Pablo Nuñez