La laberíntica OSEP: te captura, te esclaviza y por la lentitud te deja en banda ¿Por qué no hay libre elección en Mendoza?

Actualidad Mendoza

La asistencia social y sanitaria es una de las grandes deudas que aún tienen los diversos gobiernos en la provincia de Mendoza. Nunca funcionó bien y en el gobierno de Suarez la realidad empeoró. Miles de mendocinos y mendocinas que trabajan para el Estado provincial son víctimas de la burocrática torpeza de la obra social OSEP (Obra Social de Empleados Públicos de Mendoza).

No hay forma de escaparle al laberinto, no hay libertad de elección a la hora de decidir por una obra social, ya que el gobierno determina su exclusividad y de ahí abre una puerta al calvario burocrático de papeles, miles de solicitudes, firmas, sellitos y mucha mucha espera.

Si antes de la pandemia el servicio era lento y de pésima cobertura, ahora en tiempo de pandemia, donde el tema de salud es prioritario, la inoperancia (con barbijo) se potenció.

Peor aún si el ciudadano tiene alguna discapacidad, donde depende mucho más de la asistencia de la obra social, la lentitud y la burocracia dejan a los necesitados en un estado total de abandono.

Tal es el caso de Graciela Delia Vargas, mendocina con parálisis cerebral completa, que estaba en internación domiciliaria, donde una empresa se hizo cargo de todos los servicios médicos, pero OSEP empezó a sacarle cobertura. Tenía sesiones kinesiología todos los días, pero la obra social mendocina se los había reducido a solo 8 sesiones mensuales.

Su madre reclamó a la OSEP, como también a la Defensoría de las Personas con Discapacidad gestionada por el licenciado «ñoqui» Juan Carlos Gonzalez, pero lo único que logró fue desgaste, 20 días sin servicio y destrato como única respuesta.

El 23 de septiembre, la jueza subrogante, Dra. ROSANA MORETTI, hacía lugar a la medida cautelar solicitada por la madre de Delia, ordenando a la OSEP y al Gobierno de la Provincia de Mendoza, a que dispusieran de inmediato la cobertura integral (100%) de las prestaciones en el módulo de internación domiciliaria, correspondientes a sesiones diarias de kinesiología motora y respiratoria.

Lamentablemente, Delia se quedó esperando la respuesta de la OSEP, que la dejó en el total abandono asistencial. Falleció este el 19 de octubre.

OSEP te deja en banda

Otro caso es el de otro mendocino, Darío Carrasco, empleado público malargüino, afiliado a OSEP y padre de un niño que tiene una discapacidad auditiva, manifestó su preocupación por la falta de cobertura de esta obra social.

Carrasco explicó detalles de su caso en el que desde hace dos años viene solicitando la cobertura para que su hijo acceda a un dispositivo auditivo actualizado denominado implante coclear. Luego de que no prosperaron los trámites administrativos, junto a un abogado realizaron un pedido de amparo a la justicia en busca de una solución para su hijo de 7 años.

Carrasco contó que desde el nacimiento de su hijo depende de un aparato auditivo para mejorar su escucha, el cual se coloca detrás de la oreja.

Carrasco explicó que ese equipo necesitaba ser calibrado, pero desde hace 2 años tuvo que ser descartado por haber finalizado su vida útil. Esto ocurrió cuando su niño tenía 5 años de edad. Por ese motivo comenzaron con los trámites para un nuevo aparato auditivo que debe ser implantado.

Señaló que pasaron ya dos años y no tuvieron respuestas favorables. Luego de idas y vueltas, pérdida y desconocimiento del expediente decidieron como última medida hacer un juicio a la obra social el cual se realizó. “Por zoom hicimos un juicio virtual…el 24 de septiembre terminó el juicio y la jueza tiene 45 días para dictar sentencia… aún no tenemos respuestas” indicó Darío Carrasco.

Estos son dos casos de los miles que existen en la provincia de Mendoza… ¿Para qué sirve tener una obra social exclusiva e inútil que deja en total abandono asistencial?

Al menos el gobierno mendocino que tanto pregona «la libertad», debería dejar abierta la posibilidad de que cada empleado del Estado provincial pueda tener la posibilidad de elegir su asistencia de salud, ya que está claro que la institución es buena para los negociados con los empresarios de los laboratorios, pero mala para atender la salud y necesidades de los ciudadanos afiliados y víctimas.