Buscan sumar a Mendoza a la lucha contra el hambre

Actualidad Mendoza

La lucha contra el hambre planteada como política de Estado por la nueva gestión nacional interpela entre otras cosas a la matriz agrícola de la Argentina, productora histórica de alimentos para consumo interno y para la exportación.

La provincia de Mendoza constituye uno de los oasis de cultivo más importantes del país y puede jugar un papel preponderante en esta lucha a partir de la protección y promoción de sus cinturones verdes. Por esa razón, el diputado provincial del Frente de Todos Marcelo Aparicio impulsa un proyecto para la promoción y protección de cinturones verdes y constituirlos en zonas protegidas de producción agrícola. La institucionalización de la figura de los “cinturones verdes” busca ordenar los criterios de una planificación territorial moderna ante el avance de lo urbano sobre lo rural. Son identificados en el mundo como una herramienta moderna de organización territorial que sirve de ayuda a la seguridad alimentaria local. Cuidan la cantidad, calidad y abaratan los costos de logística de los alimentos, ya que promueven el consumo de cercanía. Conservan la biodiversidad y proveen zonas de recreación y amortiguamiento a la expansión urbana. En algunos países, el modelo de cinturones verdes ya tiene más de 70 años de experiencia, se utiliza con excelentes resultados en los Países Bajos, Canadá, Reino Unido y Brasil, entre otros. En nuestro país se viene trabajando sobre la denominación y protección de estas zonas en distintas provincias y municipios, entre ellas el Área Metropolitana de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, Mar del Plata y Tucumán.

Consultado sobre la iniciativa, Aparicio comenta: “nuestro objetivo es cuidar, mejorar y potenciar la producción de alimentos de Mendoza y aportar herramientas para lograr soberanía alimentaria. Queremos sumar a Mendoza a la lucha contra el hambre que estamos dando en el país. Buscamos ayudar a los productores con acceso al crédito y beneficios impositivos, generar una marca con denominación de origen y abaratar el costo de logística de los alimentos, promoviendo el consumo de cercanía. Esto es fomentar que en los centros urbanos se consuman los productos cultivados en su cinturón verde más cercano. Si sumamos la posibilidad de ponerle valor agregado local al alimento para su comercialización, mediante procesos tecnológicos que pueden aportar nuestros investigadores, creo que estaríamos orientando la provincia en el camino que necesita y que por diversas razones se viene dilatando en el tiempo. Ya no hay margen para demoras respecto de los temas estructurales que debemos encarar en Mendoza para definir nuestro futuro. La producción de alimentos con valor agregado y una mejora intensiva en la eficiencia del uso del agua, puede generar fuentes de trabajo de calidad y un horizonte de sustentabilidad en el desarrollo que buscamos para la provincia. La crisis hídrica que afrontamos y vemos profundizarse año tras año, y la necesidad urgente de reorganizar nuestra matriz productiva para acelerar el desarrollo económico y generar empleo, son prioridades para nuestra agenda de trabajo.”

Mendoza posee un cinturón verde emblemático alrededor de su zona metropolitana. Se trata del segundo en importancia en materia de producción de alimentos del país, y se encuentra actualmente sin ninguna protección ni promoción por parte del Estado. Este cinturón incluye la región del sur de Lavalle (El Vergel y Las Violetas), parte de Las Heras (El Pastal y El Borbollón), seguido por todos los distritos rurales de Guaymallén, la zona periurbana de Maipú y Luján hasta Ugarteche. Suman un total aproximado de 10 mil y 14 mil hectáreas entre los cultivos de invierno y verano, con más de 2.000 explotaciones agrícolas en manos de agricultores familiares -de un total aproximado de 4.000-, de los cuales el 68% posee menos de 5 hectáreas y el 84% menos de 10 hectáreas. Los alimentos frescos que se producen en los cinturones verdes de Mendoza responden en un 95% al consumo interno, son más de 50 especies entre frutas y verduras que se producen en las distintas estaciones, la mayoría de la superficie cultivada está en manos de pequeños productores. Estos cinturones no están delimitados precisamente, no tienen protección contra el avance urbano, y sus productores no tienen un tratamiento adecuado por parte del Estado. El proyecto busca la protección de los cinturones verdes desde una impronta productiva con una mirada sustentable desde lo ambiental, ya que se estimula el uso de productos biotecnológicos para el control de plagas y se desestimula el uso de agroquímicos.

“Estoy convencido que debemos tomar este impulso para profundizar los debates pendientes y encontrar rápidamente alternativas para un desarrollo sustentable de Mendoza que nos permita sacar a nuestros comprovincianos de la pobreza, y sentar las bases de un futuro próspero y posible para los que vivimos y amamos esta hermosa tierra. Trabajamos para una Argentina y una Mendoza sin hambre, con eje en la educación y la generación de fuentes de trabajo. Casi medio millón de mendocinos y mendocinas no pueden costear sus necesidades básicas, eso es algo inaceptable, que no podemos permitirnos como sociedad”, cierra Aparicio.

La agroecología como oportunidad

La producción de alimentos en Mendoza, como oasis agrícola del Oeste argentino, es tema de estudio, desarrollo académico y asesoramiento técnico en el territorio por parte de instituciones, investigadores y profesionales del rubro. En nuestra provincia está la sede central del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la sede Regional Cuyo del INTA, la sede provincial del INTI, tiene su sede CONICET, además de las universidades públicas y privadas que ofrecen carreras vinculadas al tema. Consultado sobre la pertinencia de proteger los cinturones verdes en Mendoza, Martín Betancud, ingeniero agrónomo especialista en agroecología, comenta: “los cinturones verdes de nuestra provincia son de un gran valor para los cultivos frutihortícolas, obteniendo alimentos de una calidad natural superior. Por ejemplo en el cinturón verde metropolitano, en zonas como La Primavera, Corralitos, Km 8, Colonia Segovia, Colonia Molina y Puente de Hierro, encontramos suelos muy fértiles con los mejores niveles de materia orgánica, lo que facilita la laboración de alimentos con procesos agroecológicos y de buenas prácticas agrícolas. Estamos ante la oportunidad de ofrecer a los consumidores tanto del mercado interno como del externo, la calidad de nuestra tierra y el cuidado ambiental como valor agregado en la producción de nuestros alimentos”, sostiene.