La Policía de San Juan inició una auditoría interna para localizar 150 pistolas calibre 9 mm, marca Bersa, que no aparecen en los inventarios oficiales. La fuerza atribuye el faltante a un desorden administrativo. La revisión coincide con un proceso de reestructuración y con operativos en las calles de la provincia.
El armamento forma parte de un lote de 500 unidades que el Estado provincial compró en 2022 a la firma Punto de Impacto, mediante licitación pública. La irregularidad se detectó en los lotes de fabricación M y N. Desde la institución calificaron la situación como un «grave desorden administrativo» de larga data, agravado por la falta histórica de un sistema de legajo digital para el seguimiento del equipo.

Las inspecciones preliminares encontraron subcomisarios que portan armas asignadas nominalmente a cabos. La alerta se encendió el 13 de julio, tras el memorándum 36/2026, que dispuso cambios de destino en la División Armamento.
Las autoridades no descartan que las pistolas estén en sus cajas, sin registrar. Pero la advertencia de la Jefatura es directa: si no aparecen en el corto plazo, se radicará una denuncia penal por robo o desvío de material bélico. Como medida preventiva, se nombró al subcomisario Mauricio Osvaldo Montaña al frente de la división y se ordenó el traslado de parte del personal subalterno bajo sospecha a comisarías de departamentos cordilleranos.
Compras directas bajo la Ley de Emergencia

En 2024, el Gobierno de San Juan recurrió a la Ley de Emergencia 2.665-P, que declaró la emergencia de la estructura tecnológica y de seguridad por dos años y habilitó compras directas para acortar los plazos de licitación. La normativa fue sancionada en julio de ese año por la Cámara De Diputados Provincial.
Bajo ese marco en agosto de 2024, la Secretaría de Estado de Seguridad y Orden Público autorizó una inversión de $577.200.000 para comprar 300 pistolas Bersa y 500 chalecos de kevlar. El secretario Gustavo Sánchez justificó la medida al señalar que existía un faltante importante de estos elementos y que la operatividad de la fuerza no podía esperar los tiempos de una licitación convencional. Según los costos estimados, cada pistola costó unos US$500 y cada chaleco, US$900.
Fuente La Mecha
