Mientras que el responsable de la Educación y las Infancias en Mendoza, Tadeo García Zalazar, quita la leche del menú en las escuelas, informe de la UCA lo pone en jaque, advirtiendo que la supuesta baja de la pobreza no llegó a la niñez

Actualidad Mendoza

La pobreza infantil en Mendoza muestra una situación compleja y persistente, superando el promedio nacional. Aunque datos recientes indican una disminución en la pobreza, la indigencia ha mostrado aumentos, reflejando una vulnerabilidad estructural. 

A pesar que Tadeo García Zalazar ya está en «modo candidato» y fantasea por ser el próximo gobernador de Mendoza, su gestión actual como ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE del Gobierno de Mendoza deja mucho que desear en cuanto a la atención social que cumple la escuela en los sectores más vulnerables y bajo un contexto de crisis. Cerca de la mitad de los jóvenes en Argentina son pobres, lo que significa que muchos asisten a clase mal alimentados o cansados por tener que trabajar. En Mendoza, se han denunciado deficiencias y recortes en las meriendas escolares donde ya no se da leche en las aulas y un pobre valor nutricional con base a yerbita y harinas, un recurso crítico para que los estudiantes vulnerables puedan concentrarse.

Es así que en la provincia de Mendoza, la realidad de las meriendas escolares en abril de 2026 está marcada por una profunda contradicción entre los anuncios oficiales y las denuncias territoriales.

Mientras la Dirección General de Escuelas (DGE) asegura que el servicio se presta con normalidad y que a partir de mayo se incluirá la «merienda de invierno» con lácteos, diversos sectores docentes y sociales denuncian que en la práctica diaria muchos niños reciben una «merienda simple» compuesta mayoritariamente por infusiones con azúcar y panificados, habiendo desaparecido o reducido drásticamente la entrega de leche, yogur y queso.

Esta situación se agrava por la crisis de la industria láctea nacional y una caída en el consumo que impacta en los sectores más vulnerables, donde la ración escolar es, en muchos casos, el único alimento proteico que los estudiantes reciben en el día. 

«Los docentes le compramos la merienda a las y los chicos porque la DGE no las está mandando», aseguraba el maestro Lautaro Jimenez en una entrevista para canal 7. «Esto se produce en un contexto de crisis económica, donde en muchos casos la comida en la escuela es la única que tienen en el día, las y los docentes mendocinos, que perciben los salarios más bajos del país, son quienes de su bolsillo garantizaron la comida de las y los estudiantes», agregaba.

La pobreza avanza y Tadeo no mira

El informe publicado hoy por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) arroja una luz cruda sobre la realidad social del país, contrastando con los discursos oficiales de recuperación económica.

A través de una mirada técnica e independiente, que históricamente ha servido como termómetro de la realidad argentina más allá de los signos políticos de turno, la institución revela que la vulnerabilidad de los más jóvenes sigue siendo el núcleo duro de la crisis nacional.

Los datos son contundentes: “En 2025, el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina urbana vivía en hogares pobres y el 10,7% en situación de indigencia”.

Mientras tanto, para el ministro Tadeo García Zalazar es mucho más agradable hablar de Inteligencia Artificial y futuro tecnológico, en un contexto donde los niños de Mendoza hoy no tienen para comer.

La persistencia de la deuda estructural

Aunque las administraciones de Javier Milei y Alfredo Cornejo destacan permanentemente una tendencia a la baja en ciertos indicadores macroeconómicos respecto al pico crítico de 2024, la UCA advierte que estos números deben leerse en una perspectiva histórica que trasciende al gobierno actual.

Los investigadores sostienen que, si bien hay una leve mejoría relativa, los niveles actuales “permanecen en niveles altos en perspectiva histórica” y no logran alcanzar siquiera las cifras previas a la década de 2010.

Esta situación refleja que 5,3 de cada 10 niños en Argentina no solo son pobres hoy, sino que se encuentran atrapados en una estructura de exclusión que se sigue consolidando a lo largo de diversos mandatos.

El informe subraya la “persistencia de déficits estructurales que condicionan el desarrollo de las infancias, incluso en un contexto de cierta mejora en algunos indicadores sociales”.

El récord de asistencia en un sistema fragmentado

Uno de los datos más alarmantes que explica la independencia analítica de la ODSA-UCA es el aumento exponencial de la asistencia alimentaria para cubrir necesidades básicas.

El reporte indica que la ayuda estatal alcanza niveles récord del 64,8%, lo que evidencia que la crisis empuja a sectores que históricamente se mantenían fuera de estos programas a buscar auxilio público.

En este sentido, el informe resalta que “el 28,8% de los NNyA (niños niñas y adolescentes) sufren inseguridad alimentaria, con un 13,2% en su forma más severa”.

La problemática no termina en el plato de comida. El acceso a la salud pública se ha convertido en el único refugio para la mayoría, alcanzando el valor más alto registrado en toda la serie estadística.

Según los datos, “el 61,2% de los NNyA en 2025, carece de cobertura de salud a través de obra social, mutual o prepaga”, lo que profundiza la fragmentación del sistema sanitario y las barreras de acceso para los sectores más humildes.

Más allá de los ingresos: una pobreza de experiencias

La UCA invita a reflexionar sobre una dimensión de la pobreza que suele quedar fuera del debate político cotidiano y de los festejos gubernamentales: la privación emocional y cultural. Para el Observatorio, “la pobreza no es solo falta de ingresos: es también falta de experiencias, de vínculos y de estímulos clave en la vida cotidiana”.

Los datos revelan que el 37,5% de los menores sufrió privaciones en su vestimenta por falta de recursos, con consecuencias que también impactan en su bienestar psicológico.

El informe concluye con una advertencia sobre el impacto en el aprendizaje, señalando que “factores que más inciden son el ausentismo docente y/o suspensión de clases, el malestar emocional, la falta de amigos, el escaso disfrute escolar y la ausencia de lectura”.

Ante esta realidad, la mirada de la ODSA-UCA reafirma que la urgencia argentina reside en políticas integrales que miren más allá de las planillas del Ministerio de Economía.