En plena ola de cierres de pequeñas y medianas empresas, Manuel Adorni decidió apuntar el dedo hacia otro lado, sin mirarse en el espejo. Esta vez, el blanco fueron los intendentes, a quienes responsabilizó por la quiebra de pymes a partir de un tuit donde relató una supuesta charla con un empresario ahogado por una tasa municipal.
El funcionario relató en redes sociales una supuesta charla con un empresario pyme que, según afirmó, habría estado “al borde de fundirse” por un aumento de la tasa municipal en 2025. De acuerdo a su versión, al pedir una exención, el municipio – que evitó mencionar- se la habría ofrecido a cambio de firmar una nota culpando al presidente Javier Milei por su situación económica.

El mensaje no fue aislado. Se inscribe en la ofensiva oficial contra las tasas municipales, en especial las vinculadas a combustibles y servicios. La narrativa repite la idea de una “voracidad fiscal” local como explicación de una crisis que, curiosamente, se expandió desde diciembre de 2023, cuando comenzó el experimento libertario.

Los números, sin embargo, no acompañan el libreto. Desde la asunción del actual Gobierno desaparecieron más de 22.400 empresas en todo el país. Entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025, el golpe fue letal en transporte, almacenamiento e industria manufacturera. Informes de finales de 2025 indican que han cerrado un promedio de 28 a 30 empresas por día durante la actual gestión.
La caída de la actividad atraviesa textiles, metalurgia, construcción, automotrices y alimentos, en un contexto de apertura importadora y consumo en retroceso. El IPI acumuló una baja del 9 por ciento y la capacidad instalada cayó a niveles mínimos desde la pandemia.
Mientras más de 240.000 trabajadores quedaron sin empleo formal, Adorni eligió explicar el derrumbe mirando a los municipios.
La crisis productiva atravesó a múltiples actividades afectadas por la apertura de importaciones y la caída del consumo

La industria textil, papelera, automotriz, metalúrgica, de la construcción y alimenticia registraron fuertes caídas de producción y empleo. Empresas históricas redujeron turnos, paralizaron plantas o directamente cerraron sus puertas, afectadas por la caída del consumo, el aumento de costos y la pérdida de competitividad.
Entre enero y octubre de 2025, el Índice de Producción Industrial (IPI) cayó 9% respecto del mismo período de 2023. Las bajas más severas se observaron en productos minerales no metálicos (-22,6%), productos de metal (-22,4%) y textiles (-21,1%).

El impacto también se reflejó en el uso de la capacidad instalada industrial. En octubre se ubicó en 61%, el nivel más bajo desde la pandemia. En la industria textil, la utilización cayó al 32,5 por ciento, con un desplome de 23,3 puntos porcentuales en un año.
Desde diciembre de 2023, más de 240.000 trabajadores perdieron su empleo formal, en un contexto donde el ajuste, la apertura importadora y la caída del mercado interno fueron señalados como los principales factores del deterioro económico.
