Diez años atrás, el 3 de junio de 2015, las inmediaciones del Congreso de la Nación en Buenos Aires, eran intransitables. Caminar a paso habitual se volvía un intento vano: cruzar de una calle a otra, alcanzar una esquina requería abrirse paso entre una multitud que no solo desbordaba el espacio físico, sino también la historia.
Caminar por las inmediaciones del Congreso de la Nación, el 3 de junio de 2015, era una odisea, sí, pero una odisea teñida de violeta, de euforia, de lucha que era llevada adelante por una marea de mujeres que no se detuvo sólo en la capital sino que se replicó en cada rincón del país, en todas las plazas argentinas.

Es que ese día, el 3 de junio de 2015, se realizó en Argentina la primera movilización de «Ni Una Menos», una protesta masiva nacida del hartazgo de mujeres y diversidades cansadas de la violencia machista, de su naturalización, del silencio y que exigían políticas públicas urgentes y gritaban, al unísono, una misma consigna: “¡Ni Una Menos. Vivas nos queremos!”.

El asesinato de Chiara Páez (14) a manos de su novio en la localidad santafesina de Rufino fue el detonante que dio pie a la movilización pero no fue solo por Chiara el Ni Una Menos. La marcha también era por Ángeles Rawson, Melina Romero, Micaela Ortega, Lola Chomnalez y por cada mujer víctima de femicidio. En 2015, en Argentina, mataban a una mujer cada 37 horas. La cifra era insoportable. El grito, inevitable.

Días antes de la manifestación, ya se intuía que la misma sería histórica: la convocatoria, nacida en redes sociales, había superado las 185.000 réplicas con el hashtag #NiUnaMenos y las calles no fueron menos. Lo que también quedó claro después de aquella jornada fue que el 3 de junio nunca volvería a ser un día más en el calendario argentino. De allí en adelante, cada 3 de junio sería una cita impostergable con la lucha.
Sin embargo hoy, a una década de aquella primera vez, la manifestación en Buenos Aires se permite una licencia: en 2025, por primera vez, la marcha no será el 3 sino el 4 de junio.

¿El motivo? Todos los miércoles, en Buenos Aires, los jubilados marchan para reclamar ante el Gobierno y el feminismo —que entiende que de la crisis económica, social y política que atraviesa la Argentina la única salida es colectiva— decidió no superponer luchas, sino unificarlas. Por eso, este miércoles 4 de junio, la marcha volverá a gritar “Ni Una Menos”, pero también sumará nuevas urgencias como la emergencia en salud, la crisis de la ciencia, la situación de las personas con discapacidad.

Sin embargo en cuanto a las políticas de género, el reclamo no sólo sigue vigente sino que está más fuerte que nunca porque se da en un contexto de desguace estatal a las políticas de Estado que las mujeres y disidencias supieron conquistar.

En un año y medio de gestión, el gobierno de Javier Milei eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, prohibió el lenguaje inclusivo en documentos oficiales y la perspectiva de género en políticas públicas y hasta propuso eliminar la figura de femicidio del Código Penal.
En un discurso en el foro económico de Davos, el mismo Presidente criticó el agravante mostrándose en contra de que normalizar que “si uno mata a la mujer se llama femicidio, y eso conlleva una pena más grave que si uno mata a un hombre solo por el sexo de la víctima”.

Pero eso no es todo. En este año y medio, el Gobierno desfinanció o incluso eliminó múltiples programas y dispositivos de asistencia a las víctimas como el programa Acompañar de fortalecimiento de la independencia económica de mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género y además, la línea telefónica 144, de atención a víctimas de violencia de género, dejó de asistir con exclusividad a víctimas de este tipo de violencia y se disminuyeron sus operadoras.

Mientras tanto, la violencia machista continúa y diversos colectivos autogestivos como el observatorio de las violencias de género Ahora que sí nos ven1 o el Registro nacional de Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans/Travesticidios2 del Observatorio Nacional de las Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) ya llevan contabilizados más de 2500 femicidios desde 2015 a la fecha.

Mientras el Gobierno desfinancia y elimina las políticas de género, en 2025 una mujer es aesinada en Argentina cada 33 horas.
Y también miles salen a las calles -con las jubiladas, con las trabajadoras de salud, con las científicas- para volver a gritar juntas, por ellas, por todas, una vez más.
