El Suarezcentrismo deja a la Mendoza profunda desnuda: Uco sin UTI, respiradores no autorizados, médicos residentes malabaristas

Actualidad Mendoza

Ya todos sabemos que el actual gobernador Rodolfo Suarez fue intendente y concejal de la capital mendocina. Cuando se votó para ejercer la gestión provincial, no solo se votó un color político «más simpático», sino también una manera de ver la provincia gestionada desde y hacia la capital.

Por cercanía, los departamentos que conforman el Gran Mendoza son los satélites que responden a las órdenes del capitalino pero que aún mantienen una cierta independencia en algunos aspectos, pero los más alejados, del interior de la Mendoza profunda, los deja en un estado de dependencia absoluta.

Lo veíamos en la gran cantidad de jóvenes del interior de Mendoza que venían a diario, en tiempos pre-pandemia, a estudiar a la «Gran Ciudad» porque en sus lugares no hay buenas oportunidades de formación.

También se percibe en el nivel de conectividad en una provincia que se jacta en ser promotora de la «Economía del Conocimiento»: al no existir un buen acceso de internet en los departamentos mendocinos más alejados, las oportunidades de desarrollo tecnológico y futuro productivo solo se limitan a Capital.

El gobierno de Alfredo Cornejo trató de balancear en parte esa desigualdad y desarrolló algunas obras claves sobre todo en el ámbito sanitario y servicios. También es cierto que lo hizo en aquellos departamentos de su mismo color político y ninguneó a los que no respondían a las ordenes radicales, a pesar que también eran ciudadanos mendocinos que convivían en una misma provincia. Lamentablemente su cabeza es «electoral» y aún no aprende que hacer política es una herramienta para servir a la gente, más allá de sus ideas.

En cambio, la gestión de Rodolfo Suarez aceleró las desigualdades con el interior de Mendoza. Su gobierno se centró y centra en la atención desde su mismo despacho, lugar donde recibe a los intendentes de los departamentos más alejados, que deben hacer varios kilómetros para conversar personalmente con el mandatario capitalino a modo de «gurú». Pocas veces se lo ha visto a Suarez viajar a los lugares de esa Mendoza profunda para acercarse a los jefes comunales. No conoce el interior, no habla con su gente, la olvida.

Si bien ya habíamos referido a las desigualdades en el acceso de la educación, la Pandemia desnudó otra realidad: la atención de la salud. La falta de inversión en tantos años, la falta de insumos otorgados en este gobierno centralista, hicieron que en la actualidad los trabajadores de la salud de esa Mendoza profunda tengan que ser «malabaristas» frente a la tormenta.

Suarez atiende la salud de la provincia en Capital. Los hospitales del interior mendocino colapsados de pacientes con problemas respiratorios producto de la circulación de la peligrosa cepa Manaos, no tienen más remedio que derivarlos a la Ciudad de Mendoza, donde hay médicos especializados en terapia intensiva (y no solo residentes), mayor cantidad de camas con respiradores y capacidad de recepción en la urgente atención. Muchas familias de bajos recursos de esa Mendoza profunda no tienen más remedio que viajar a la Capital para acompañar «al derivado» y tratar de sobrevivir durante varios días hasta que se mejore y le den el alta ¿Hay ayuda del Gobierno Provincial para esa gente? ¿Son mendocinos «de segunda»?

El Valle de Uco tiene un atractivo para los capitalinos desde el punto de vista turístico, en las típicas «escapaditas» de fin de semana, no obstante, en cuanto a la infraestructura de atención sanitaria al gobierno de Suarez todavía le falta mucho por hacer: el hospital Tagarelli y el General Las Heras, de San Carlos y Tupungato respectivamente, no tienen terapia intensiva y hoy, en este grave contexto, son fundamentales para sostener la vida de muchos mendocinos de la región valletana.

En el Tagarelli, se han implementado los denominados shock-rooms, cosa que no alcanza a atender la grave situación de contagios de Covid-19 en la región del Uco. Por lo cual, los pacientes más graves, no queda otra que derivarlos de urgencia a Capital. Cabe destacar que ya suman más de 4.700 los casos en el 2021 en la región, dato no menor.

Otro aspecto a destacar es la falta de médicos y enfermeros con la especialidad de terapias intensivas en los hospitales fuera de la Capital mendocina… directamente no existen. Las políticas educativas de los últimos años, formaron miles de abogados mendocinos pero muy pocos trabajadores de la salud, ni médicos, ni enfermeros, por lo que se descubre una gran ausencia de recursos humanos en esa Mendoza profunda y olvidada. Sin un completo equipo de salud, no hay rotación en las guardias, un personal desgastado y agobiado, haciendo malabarismo ante los pocos insumos existentes, que cada vez se esfuerza más y su nivel de respuesta, en el interior, es «hasta donde se pueda».

¿Suarez y su ministra de Salud saben de esta realidad? Claro que sí! ¿Han cambiado esa realidad en estos últimos días para tener una Mendoza más eficiente en la atención sanitaria? La verdad que no.

Ante la gran cantidad de casos en esas zonas, entra la angustia, la desesperación y también los errores. En el momento más difícil de la segunda ola de coronavirus en el departamento de General Alvear, el gobierno municipal compró una marca de respiradores que se fabrican en Rosario que no tiene autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

De acuerdo con el comunicado oficial de ANMAT, «la empresa Inventu, radicada en la ciudad de Rosario de la provincia de Santa Fe, no se encuentra habilitada para la fabricación de productos médicos».

Un error de la gestión del intendente Walther Marcolini, haciendo un importante gasto que no tuvo rendimiento positivo alguno, pero entendible ante una preocupante realidad.

Hoy el contexto muestra que en el Este de Mendoza hace 5 semanas que la atención en las dos UTIs públicas se mantienen en la misma situación de colapso. En el Uco, al haber un solo hospital de terapia, el Scaravelli de Tunuyán, está al 92% de capacidad. En el Sur la situación ha mejorado debido a las ultimas medidas restrictivas de circulación, pero aún sigue siendo alta la capacidad. No obstante, los mismos residentes y enfermeros están todo el día al frente de las trincheras en esa Mendoza profunda que el Gobierno Provincial ignora y no refuerza.

Suarez tiene que descubrir esa Mendoza profunda, debe meter sus botas en el barro de una vez por todas, acelerando la vacunación, con menos Apps y más «presencialidad», barrio por barrio, recorriendo las zonas rurales que no tienen conexión, descubriendo que hay otros mendocinos más allá del Nudo Vial.