La gran lucha de Sebastián: de niño abusado a gestar un colectivo que ayuda a otros «sobrevivientes»

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El 19 de noviembre ha sido instituido como el Día Mundial para la Prevención del Abuso contra Niños y Niñas.

El abuso contra los niños y niñas es probablemente una de las formas más crueles y repudiadas de la violencia. Sin distinción de raza o género, alrededor del mundo miles de niños niñas y adolescentes son víctimas de actos violentos diarios, siendo el ámbito de crianza el principal escenario donde los mismos se reproducen.

Las golpizas; el abuso sexual; la hipersexualización de las infancias; el trabajo; la falta de educación, salud y alimentación son solo algunos de los tipos de violencia a los que millones de niñes alrededor del mundo están expuestos todos los días.

En tanto, de la mano del aumento y diversificación de la tecnología  en los últimos años tomaron relevancia nuevas formas de ataque tales como el acoso online (grooming) o la multiplicación y distribución de pornografía infantil. Todas ellas conforman un delito penado en la mayoría de los países.

No es algo solamente que afecte a 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino que daña al círculo más próximo de la víctima, ya que, según el mismo estudio el 80 por ciento de los agresores tiene un conocimiento previo o relación familiar con los menores.

Cuando ocurre un hecho de abuso, éste con frecuencia no es denunciado por la incertidumbre del menor acerca de si recibirá o no contención, por la dependencia emocional, económica, social o cultural del entorno de las víctimas respecto del agresor, y por descreimiento en el sistema.

BienCuyano conversó con Sebastián Cuattromo, miembro fundador de la Asociación Civil Adultxs por los Derechos de la Infancia, donde tratamos su historia personal como víctima de abuso en una escuela religiosa y sobre su valorable trabajo desde su institución en darle contención, orientación, información y ayuda a otras víctimas y familiares de víctimas de abuso infantil.

Sebastián tenía 13 años allá por 1989 cuando un cura de su colegio Marianista de la Ciudad de Buenos Aires abusó sexualmente de él y otros compañeros en reiteradas oportunidades. Lo mantuvo en silencio durante 10 años por vergüenza y porque sentía que no sería contenido y protegido por los adultos de su entorno. Cabe recordar que por esos años salió a la luz en los medios de comunicación la acusación de abuso del Bambino Veyra a un menor y la gente lejos de proteger a las víctimas que lo denunciaron, se burlaban de ellas y daban su apoyo al ex técnico de fútbol. Hoy, el abusador sigue relatando anécdotas en los canales de señales deportivas con total impunidad.

«Recuerdo que todas las veces que intenté hablar y contar lo que me estaba ocurriendo, veía cómo los medios ridiculizaban a la víctima de Veyra. De solo pensar que se podían burlar así de mi, me quedaba sin valor para denunciar a mi abusador» expresa Sebastián.

De esta manera se mantuvo en silencio durante años, incluso lo sabía su mismo entorno familiar. A los 23 años decidió contarlo y se reunió con las autoridades del colegio que le ofrecieron un acuerdo económico a cambio de que no haga denuncia. Sebastián no aceptó y fue a la Justicia junto a otro ex compañero. Recién en 2012 lograron la condena. Sebastián recuerda que tuvo “suerte” por la fuerza que tomó su causa en una época donde aún no estaba sancionada la Ley Piazza (que extiende los tiempos de prescripción de las causas por abuso sexual) ni la ley 27206 de 2015 que establece un cambio en el Código Penal.

Sebastián comenta «Luego de 20 años de dolor y de lucha –cuenta–, en 2012 logré el juicio y la condena penal de quien fuera mi abusador, a 12 años de cárcel por el delito de corrupción de menores calificada y reiterada. Entonces hice pública mi historia, convencido de que no era una cuestión personal y privada, sino colectiva y de interés público, con la clara convicción de que mi testimonio podía contribuir a visibilizar esta enorme injusticia”

“Mi causa fue la excepción de lo que suele pasar con el Poder Judicial”. Cuando ordenan la prisión preventiva de mi abusador, Fernando Picciochi, éste se fuga a Estados Unidos. Allí logran recapturarlo y estuvo tres años preso en Estados Unidos y seis en Argentina”, explicó. 

En el medio del proceso el ex cura trabajó como docente en distintas partes del país y en Estados Unidos, siempre en ámbitos donde había niños.

«Para mí, lo central nunca fue el tiempo que él iba a pasar en prisión sino haber podido romper el silencio y denunciarlo. No sólo eso sino haber logrado poner en tela de juicio a toda esta cultura institucional de profundos abusos de poder. Poder dejar de sentirme paralizado para ser protagonista del proceso de búsqueda de justicia. Eso para mí ya era una reivindicación», afirmó.

Con el correr de los años y en medio de la lucha llevada adelante para que se conozca la verdad, Sebastián conoce a Silvia Piceda, que también fue víctima de abuso infantil. Ambos recompusieron su pasado y juntos conformaron una relación de amor que perdura.

Hoy Silvia y Sebastián conducen una ONG que se llama Adultxs por los Derechos de la Infancia, que a través de encuentros de pares –en lo que comparten sus experiencias- y la visibilización de esta problemática social militan por construir una sociedad adulta que, en vez de dejar a los niños “librados al azar de la familia que les tocó”, contribuya a mejorar su realidad a partir de distintos signos y gestos de amor conscientes de que todos pueden ayudar a salvar la infancia.

Cabe destacar que el próximo jueves 26 de noviembre desde las 20 hs, Sebastián y Silvia realizarán una nueva charla testimonial, de manera virtual, para toda la comunidad de Cuyo. La misma es organizada por la «Comisión de Género» del IEF 9-016 de Mendoza y sin dudas, es una buena oportunidad para todos nuestros lectores biencuyanos conocer su historia de vida y compartir experiencias sobre cómo tratar los casos de abuso infantil.

Para mayor información. Se los puede contactar a través de sus redes sociales.

Facebook: Adultxs por los derechos de la infancia

Twitter: @adultxs

Instagram: @adultxs1

E mail: adultxsporlainfancia@gmail.com

También se los puede contactar vía telefónica al 011-1569729541.