La cibermilitancia no es para el verdadero pueblo peronista que espontáneamente copó las calles en cada rincón de la Argentina

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La cibermilitancia que quiso instalar la clase dirigente por el Día de la Lealtad demostró que aún está muy lejos de como es el latir del verdadero pueblo peronista, que no vive de la virtualidad desde el Google Maps ni de los hashtags, sino que quiere salir a la calle, expresar su alegría con sus dedos en «V» junto a su familia y sus amigos.

Miles de personas se quedaron mirando la pantallita de su celular esperando poder ingresar en la plataforma digital 75octubres organizada por el Gobierno Nacional para cibercelebrar el Día de la Lealtad. Pero todo colapsó por un ataque masivo «de los ciber gorilas» según acusó El Flaco José Luis Gioja.

El pueblo salió espontáneamente a las calles como hace 75 años atrás

Sin embargo, siempre «las bases» son más fuertes en sus decisiones y convicciones que la clase dirigente, por eso espontáneamente, de manera desordenada, cada peronista salió con su auto, moto o bicicleta a expresar su alegría y respaldo por tener un verdadero gobierno nacional y popular que, a pesar de las desavenencias de la pandemia y la crisis económica, siempre está del lado de su pueblo.

En el marco del acto digital no impidió seguir vía las redes sociales, en Facebook, YouTube y Twitch, Alberto Fernández brindó un discurso en el que recordó la figura de Juan Domingo Perón y su relación con el pueblo. Además, aseguró que su Gobierno será recordado como el que superó la pandemia. «Menos mal que el peronismo está gobernando en este momento», fue una de las definiciones principales del mandatario argentino.

En lo que fue la actividad principal de la jornada en el salón Felipe Vallese, de la sede histórica de la CGT de la calle Azopardo, al hacer uso de la palabra el actual mandatario agradeció «a todos los que están participando de este evento, a quienes nos expresaron su apoyo y afecto». 

“Sentimos sólo amor por nuestro pueblo, acá no hay odio, ni rencores. Acá lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre”, dijo en el acto central a 75 años del 17 de octubre, el presidente Alberto Fernández.

«Comenzamos un tiempo distinto, el tiempo de la reconstrucción de la Argentina. Estoy orgulloso de poder estar al frente de este barco y poder hacerlo. Estoy seguro de los intereses que represento y no claudicaré en ninguno de los compromisos que he asumido y los primeros que vamos a socorrer son los que están en la peor situación», lanzó Fernández. 

Además, destacó que va a sacar al país de esta situación «unidos». «El mundo nos exige más que nunca estarlo, la crisis mundial no ha terminado», remarcó. 

«¿Quien puede pensar que una comunidad se organiza si algunos pocos disfrutan de mucho y algunos muchos solo padecen pobreza? Yo no quiero vivir en ese lugar y ustedes tampoco. Millones de argentinos reclaman otro futuro, un país que los integre y no los deje de lado. Vamos a construirlo entre todos», expresó el Presidente.

Y señaló que «acá nadie sobra, todos hacemos falta. Vamos a hacerlo porque estamos seguro que hay otro país que merecemos. A esta Argentina derrumbada la vamos a poner de pie nosotros». 

Luego dijo que «las victimas del odio fuimos nosotros, en nombre de la democracia nos fusilaban y hacían desaparecer compañeros». «Vamos a terminar con esa Argentina del odio, con los que piensan como nosotros y con los que piensan distinto. Una sociedad que tiene un solo discurso no es una buena sociedad y vamos a construir en la diversidad», dijo Fernández quien remarcó que los peronistas «nacimos y vivimos del amor, no del odio». 

El mandatario comparó el momento del surgimiento del peronismo, cuando debió enfrentar el terremoto de San Juan, con la dificultad que presenta la pandemia de coronavirus en la actualidad.

“A cada enfermero, enfermera; a cada médico y médica, a cada hombre o mujer de las fuerzas de seguridad, de las fuerzas armadas, a cada militante social, a cada militante político, que fue a los barrios a alimentar a los que están con hambre, a todos les doy las gracias. Y también a cada empresario que se comprometió con su aporte ayudando también alimentar a los que la están pasando mal, también las gracias a ellos”, afirmó.

Y enfatizó que “esa es la prueba de que si nos unimos de una vez por todas y dejamos de lado los odios y los rencores, es posible tener otro país”.

“Sepan todos que nacimos del amor de Perón y Evita; vivimos el amor de Néstor y de Cristina; sentimos sólo amor por nuestro pueblo, acá no hay odio, ni rencores. Acá lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre”, concluyó el mandatario.

A Azopardo llegaron siete gobernadores: Axel Kicillof (Provincia de Buenos Aires) Mariano Arcioni (Chubut), Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Bordet (Misiones), Sergio Uñac (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Juan Manzur (Tucumán). Vinieron todos juntos, tras encontrarse previamente en la casa de la provincia de Tucumán.

Participaron también del acto el secretario general de la CGT, Héctor Daer (Sanidad), y José Luis Lingeri (SGBATOS), Andrés Rodríguez (UPCN), Antonio Caló (UOM) y Gerardo Martínez (UOCRA) de la comisión directiva de la central obrera.

Asistieron a su vez el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa; el titular del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro del Interior, Eduardo de Pedro; la titular de Anses, Fernanda Raverta; el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; Subsecretario de Políticas de Integración y Formación de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social, Daniel Menéndez; de la CTA, Hugo Yasky; del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y de AySA, Malena Galmarini.

Asimismo, estaban los dirigentes gremiales Juan Carlos Schmid; Roberto Baradel, Norberto Di Próspero; Pablo Biró; Jorge Sola; Guillermo Mangone; Gastón Frutos; Carlos Frigerio, entre otros.

También estaba la vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario; además de los intendentes Mayra Mendoza; Gustavo Menéndez; Jorge Ferraresi; Fernando Gray; Marisa Fassi; Mariel Fernández, Luis Andreotti, entre otros.

Por otro lado, de manera virtual adhirieron al acto, los gobernadores de La Pampa, Sergio Ziliotto; de Formosa, Gildo Insfrán; de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; de San Luis, Alberto Rodríguez Saa; de Santa Fe, Omar Perotti; y de La Rioja, Ricardo Quintela; la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y el vicegobernador de Santiago del Estero, José Neder.

También se comunicaron desde diferentes puntos del país, el referente de la CTEP, Gringo Castro; el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Andrés Larroque, y diferentes representantes de movimientos sociales de Barrios de Pie, y la Corriente Clasista y Combativa, entre otros.

Previamente, cerca del mediodía, el presidente Alberto Fernández había visitado el lugar donde estuvo detenido Juan Domingo Perón en 1945 en la isla Martín García, en el Río de la Plata. Allí también fue acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; el presidente de la Cámara de Diputados Nacional, Sergio Massa; además de la ministra de gobierno bonaerense, María Teresa García; y los intendentes de Tigre, Julio Zamora, y de San Fernando, Juan Francisco Andreotti.

Mendoza latió con los dedos en «V»

Como en todos los rincones de la Argentina, el militante peronista no se quedó apretando la pantallita para figurar en el Google Maps y se movilizó espontáneamente por las calles de Mendoza en un verdadero caravanazo «real» por el Día de la Lealtad, comenzando en el Nudo Vial y dirigiéndose hacia calle Garibaldi, movilizados con banderas argentinas, bombos y bocinazos.

A partir de las 17, militantes peronistas se sumaron a la convocatoria impulsada desde las redes sociales por el Frente Nacional Multisectorial, que se replicó en distintos puntos del país.