Preocupación en Mendoza por la falta de médicos terapistas y camas en pleno aumento de contagios

Actualidad Mendoza

Alrededor de unos 200 médicos terapistas, que representan la totalidad de especializados en está área en Mendoza, pidieron reconocimiento de su situación por parte del Gobierno ya que no dan abasto en medio de la alta tasa de contagios en la provincia.

El gobierno radical de la provincia tuvo 6 meses de emergencia sanitaria para preparar el sistema de salud para que pueda dar respuesta a la situación de la pandemia. En este tiempo solo sumó ocho respiradores y 100 reactivos… el gobierno de Suarez sólo invirtió $600 millones para combatir al Covid19. Esos recursos fueron destinados a la compra de elementos de protección personal, barbijos, alcohol, alcohol en gel, camas hospitalarias preparadas, los termómetros, oxímetros. También se habrían comprado, con ese dinero, 20.000 reactivos PCR (hisopados). La cifra, por supuesto incluye los 188 millones que los hospitales descentralizados invirtieron por su cuenta.

La gestión perdió tiempo y no unificó el sistema de salud público y privado, como si se realizó en otras provincias, para que el sistema no colapse y no exista una especulación económica por sobre la salud. Sin dudas, para Suarez unos mendocinos son «más mendocinos» que otros, y cuentan con el privilegio de sostenerse con la salud privada.

Solo 6 hospitales públicos de la provincia de Mendoza cuentan con UTI para adultos. El hospital Central, por lejos el más grande, tiene 37 camas UTI en total (Covid y no Covid) de las cuales todas se encuentran ocupadas. El hospital Del Carmen -dependiente de la OSEP- tiene 14 de 16 camas UTI ocupadas.

En nuestro país, la media nacional es de 28 camas cada 100 mil habitantes, al igual que en Santa Fé. En Córdoba es de 22,5 cada 100 mil, en CABA de 55 cada 100 mil y en Mendoza sólo llega a 18 camas de terapia intensiva cada 100 mil habiantes.

La ampliación de camas (80 camas más) de la que se jacta el gobierno de Suarez es sólo desde el punto de vista propagandísticos por sobre la realidad sanitaria, ya que si bien han aumentado las camas de madera y los colchones para la foto, no se ha invertido en el personal especializado en la salud, lo cual hoy se ve sobrecargado con un crecimiento exponencial del trabajo y sin los recursos necesarios.

El gobernador, Rodolfo Suárez, admitió que las camas de terapias intensivas de los hospitales están al límite en capacidad, al igual que lo confirmó la Asociación Mendocina de Terapia Intensiva Cuidados Críticos.

«La situación de los terapistas era dificultosa previo a la pandemia. Es una especialidad nueva y somos pocos», señaló Fernando Kurban, médico especialista en terapia intensiva y presidente de AMTI Cuidados Críticos.

Y agregó: «Implica demasiado estrés fuera de casa, dormir en hospitales, y poco reconocimiento en esas situaciones, debido al tipo de vida que llevamos”. Además, explicó que se están haciendo «entre dos y tres guardias por semana pero últimamente se ha extendido a una guardia más de 12 o 24 horas”.

El especialista indicó que las guardias son activas, por lo que hay médicos permanecen 24 horas en el hospital donde trabajan. «Esto implica que cada profesional trabaja 84 horas semanales en una sola institución, aunque muchos trabajan en dos o tres lugares. La mayoría vive de las guardias, entonces tenemos una vida útil más corta que los que viven en consultorios y pueden descansar adecuadamente”, dijo.

“La provincia está colapsada y estamos empezando a extender camas de pacientes a áreas que no corresponden a terapia intensiva para aumentar el número de plazas”, concluyó Kurban.

Desde el gobierno provincial mintieron durante meses diciendo que la provincia disponía de 330 camas de UTI
para 1.800.000 personas y que por lo tanto se podía proceder a la apertura de la cuarentena, porque el sistema sanitario tenía capacidad de respuesta. Lo que no dijeron es que más de la mitad de esas camas pertenecen a las clínicas privadas, que no están dispuestas a ponerlas a disposición de la lucha contra la pandemia en detrimento de sus ganancias.

Sin dudas, el personal de salud ya era insuficiente antes de la pandemia, especialmente los intensivistas, por el abandono que ha sufrido la salud pública durante décadas.

La política educativa mendocina ha dedicado mucho tiempo y dinero en la formación de miles de abogados en la provincia, pero muy poco en materia de profesionales de la salud, incluso cerrando en la universidad pública la especialidad de enfermería, por ejemplo. Esta dura realidad mendocina es consecuencia de esas malas políticas de décadas.

Fuente: A24 – Prensa Obrera – La Izquierda Diario