Un informe afirma que en Mendoza no hay medidas preventivas en el transporte público: colectivos llenos y se viaja «de dorapa»

Actualidad Mendoza

La provincia de Mendoza ya está, desde hace unas semanas, en una etapa de flexibilización de la cuarentena y con él viene de la mano una apertura de la economía y un aumento de la actividad de producción de bienes y servicios habilitados.

A la salida paulatina de un sector de la población que va a desarrollar a diario su trabajo, se incrementa notoriamente el uso del sistema de transporte público urbano.

El Centro de Estudios en Salud Colectiva del Foro por una Salud Inclusiva elaboró un informe donde evidencia que el gobernador Rodolfo Suarez desconoce el normal funcionamiento del transporte público urbano de su provincia, y en base a esa ignorancia, es imposible implementar medidas especiales en medio de un contexto sanitario particular.

El trabajo de investigación también hace referencia de la baja circulación de las unidades de transporte público, solo un 30% del total, lo cual hace que el tiempo de espera de la gente sea mucho mayor y, en consecuencia, la acumulación de pasajeros sea muy alta, sin respeto al distanciamiento social establecido por la OMS, e incluso, con gente que viaja parado como antes de las medidas preventivas dispuestas.

Los trabajadores y la necesidad del trasporte público

Salvo las empleadas domésticas, que según la visión del gobierno de Rodolfo Suarez, no son consideradas como «trabajadoras», el resto puede movilizarse a través de transporte urbano.

«De la boca para afuera» Rody Suarez sostiene que los mendocinos y mendocinas deben respetar las normas establecidas por decreto de las condiciones necesarias para la prevención de la transmisión del virus Covid-19: uso de tapabocas o barbijos comunitarios, distanciamiento interpersonal de dos metros y garantizar la desinfección de los espacios comunes y el lavado de mano de las personas.

Sin embargo y dado a lo que se observa a simple vista ¿En Mendoza se respeta el protocolo preventivo en el transporte público?

Uno de los puntos más álgidos resaltado por el Presidente de la Nación y las sucesivas declaraciones de autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, es la advertencia y preocupación sobre la aglomeración de pasajeros en el transporte público.

El Poder Ejecutivo de Mendoza dispuso por el decreto 613 del corriente año, las excepciones al cumplimiento del “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” y de la prohibición de circular, en todo el ámbito provincial, de las personas afectadas a las siguientes actividades y servicios: 1. Comercio en general 2.- Agencias de Lotería y Quiniela 3.- Bares, cafés y restaurantes 4.- Mudanzas. 5.- Servicio doméstico.

La norma establece que empleadores deben disponer del traslado de su personal a través de servicios contratados (taxis, remises u otro tipo de transporte) para tal fin evitando ocupar el transporte público.

Ni el decreto ni otra norma auxiliar explicita cuáles son los mecanismo de control para asegurar que trabajadores de los rubros mencionados en las excepciones se movilicen en transportes particulares o contratados por empresas y resto de empleadores, evitando la aglomeración del transporte público.

Lo que si sabemos es que el traslado por medios como taxis o remises se descuentan de los ya magros salarios sobre todo del sector del comercio y afectan los bolsillos de los y las trabajadoras. Lo cual significa que las recomendaciones del gobierno provincial están lejos de la realidad de los laburantes.

A esto se suma, el alto porcentaje de trabajadores informales que existe en Mendoza (los números hablan de un 41% y que los principales sectores donde recae dicha informalidad es en el sector del comercio y la agro-industria) e implica que los empleadores no reconocen formalmente a dichos trabajadores y por ende la probabilidad que el costo del traslado recaiga sobre los trabajadores es muy alta, como así también las multas por circular sin los permisos y autorizaciones debidas.

El Sistema de transporte de Mendoza desconoce protocolos

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El Gobernador de la Provincia de Mendoza (Rodolfo Suárez UCR ) a través del comunicado de Prensa del día 10 de mayo informa que ampliará la cantidad de colectivos y que: “para el servicio urbano del área metropolitana del Gran Mendoza, también se adhiere a la reglamentación del Ministerio de Transporte de la Nación, que establece una ocupación máxima del 60% de la unidad de transporte en circulación. Esto representa la cantidad de personas equivalentes a la cantidad de asientos, sumando 10 personas más”.

Para determinar dicha cantidad por unidad de transporte en la Provincia, el Estado Provincial argumenta ampararse en los dispuesto por la La CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) en su Resolución 107/2020 del 2 de mayo, donde establece que “los servicios deberán prestarse con una ocupación máxima del SESENTA POR CIENTO (60%)”.

El informe del Foro por una Salud Inclusiva señala que «La Resolución así expresada presenta un gris de interpretación acerca de cuál es el valor absoluto de la capacidad máxima de pasajeros. Si la cantidad indicada por el Gobernador de la provincia representa el 60% de la capacidad, la capacidad total de un colectivo sería entre 60-65 personas. La naturalización de la forma inhumana en la que se viaja en el sistema público de transporte en nuestra provincia queda en evidencia».

Y aclara «Los colectivos que circulan con mayor frecuencia tienen entre 25-30 asientos, ocho o nueve hileras de asientos a los que se puede agregar 2 personas paradas por hilera (cada una de ellas enfrentada a una fila de asientos). Un cálculo rápido sobre lo expuesto nos dice que la capacidad máxima de un colectivo para pasajeros en condiciones dignas es de 40 a 45 personas, 20 personas menos de lo que estima el Gobierno y los empresarios del sector del transporte».

«La estrategia que se ha establecido en el transporte público de Mendoza refleja un permanente desconocimiento y se ven en la obligación de depender de las decisiones nacionales, sin la posibilidad de interpelar acerca de esas medidas y su aplicabilidad para garantizar las correctas medidas de prevención en función de la realidad local y las particularidades del sistema público de transporte mendocino (que dista mucho del sistema de AMBA, Area Metropolitana de Buenos Aires, con respecto a frecuencias y distancias). Es notorio el desconocimiento acerca de las dimensiones de un colectivo y/o una falta de experiencia en viajar en transporte público» determina.

A través de un sondeo de las empresas de transporte provincial se nos ha informado que antes de la publicación del Decreto 613/2020, sólo entre el 20-30 por ciento de las unidades estaban circulando, y que debido a la declaración del aislamiento obligatorio, sólo se trasladaban entre el 20-30% de pasajeros del nivel habitual. Por lo que se redujo casi en forma proporcional la cantidad de pasajeros y la cantidad de unidades de transporte y sus frecuencias desde el 20 de marzo. El nivel de aglomeración por unidad se mantuvo como antes de la pandemia.

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El Foro sostiene «Advertimos la peligrosidad de la liviandad de estas decisiones, que amparándose en la reglamentación nacional, omite las condiciones específicas en la que viajan los habitantes de Mendoza. Si lo que se pone como prioridad es cuidar la salud de las personas y evitar la transmisión del SARS-Cov 2 en el transporte público, el indicador a tener en cuenta es la cantidad máxima de personas por unidad de transporte considerando el distanciamiento social recomendado de 2 metros entre personas».

«Para ser más preciso, lo que se debe contemplar es la superficie del espacio personal de cada una de las personas transportadas. Esta área o superficie debe ser de 3.14m2 considerada circularmente. Es decir que el espacio personal de cada pasajero debe considerarse como un círculo de un metro de radio como mínimo sin yuxtaposiciones entre ellas. Para alcanzar este indicador es necesario una mayor cantidad de colectivos para una menor cantidad de pasajeros. Reducir la cantidad de unidades en circulación no promueve una descongestión, pero da la casualidad que sí produce un ahorro considerable en el subsidio por kilómetro recorrido» apunta en un contexto donde la reducción de unidades activas no permite cumplir objetivos sanitarios pero sí permite cumplir objetivos contables de reducción presupuestaria.

Y especifica el infirme «Lo que llama poderosamente la atención es que el Gobernador Rodolfo Suárez en el decreto mencionado anteriormente, dispone para la habilitación de comercios de un espacio personal de 15 m2 por cliente en un local, lo que implica un radio de 2.18m; pero permite un radio de 0.51 m para las personas que utilicen el transporte público (cuatro veces menos distanciamiento del requerido). La distancia entre dos personas ubicadas una al lado de la otra (en el módulo de dos asientos) es de 60 cm como máximo midiendo desde la nariz de una persona a la nariz de la otra. Y la distancia entre una persona y otra ubicada en el asiento de atrás es de unos 50 cm como máximo medido entre las cabezas de ambas. Si a esto le sumamos personas que viajan paradas (por la disposición del colectivo) estas personas deberían colocarse en dirección a las ventanillas y sujetarse de la barra de seguridad ubicada sobre los asientos, lo que las coloca a una distancia de 30 cm o menos de quien está sentada frente a ella».

Y agrega «Además, los recorridos urbanos duran hasta 60 minutos. Considerando que estamos entrando en época invernal dichos viajes se realizarán con las ventanillas cerradas y existe evidencia científica que, si bien el virus puede considerarse que no se transmite por el aire, las microgotas de agua que lo transportan pueden quedar suspendidas en el aire durante 15-20 minutos antes de precipitar en una superficie. Esto implica que las personas transportadas en el colectivo compartirán el mismo aire contaminado en un ambiente cerrado mientras dure el recorrido».

«En base a lo expuesto exhortamos al Gobierno de la Provincia de Mendoza a reconsiderar las medidas anunciadas sobre las políticas de transporte en tiempos de pandemia, ya que atentan contra la salud de las personas que viajan en ellos sin considerar las condiciones mínimas de distanciamiento social necesario de acuerdo a lo argumentado precedentemente. La capacidad máxima de un colectivo no puede superar las 15 personas por unidad de transporte para poder garantizar el distanciamiento social mínimo recomendado. En rigor cada 27m2 de superficie de una unidad de transporte sólo podrían viajar 9 personas como máximo, ya considerar 15 es un exceso.Considerando la alta transmisibilidad del virus SARS Cov-2, resulta imperioso aumentar la frecuencia de recorrido y de unidades. Es decir habilitar la totalidad de los colectivos existentes y garantizar las frecuencias de días hábiles durante toda la semana. Especular con la rentabilidad de las empresas de transporte y el ahorro en subsidio por kilómetro recorrido pone en riesgo a toda la población. Es indigno exponer a las personas a 30-60 minutos de espera debido a la reducción de dichas frecuencias. Disminuir las frecuencias de transporte es tan grave como reducir la accesibilidad a cualquier otro servicio considerado esencial» sostiene.

«La medidas preventivas del Gobierno provincial están repletas de incongruencias que serían muy extensas de enumerar. La más notoria para este tema, es que recomienda hacer fila con una distancia de 2 metros en los paradores de colectivos para posteriormente ubicarse en el interior del colectivo a una distancia menor a un metro», concluye el trabajo del Centro de Estudios en Salud Colectiva, Foro por una Salud Inclusiva.