Anabel: «Este es un desafío de una generación, de poder darle otro mejor futuro para los mendocinos»

Actualidad Mendoza

Desde muy pequeña soñó con este gran momento. Estar a tan solo pasos de poder ser la primera gobernadora de la historia de Mendoza con tan solo 35 años de edad. Aunque parezca «pequeña» para ocupar ese cargo, según dicen los prejuiciosos, ella tiene una gran formación política, inteligencia y un bagaje cultural que la destaca. Anabel Fernández Sagasti, actual senadora de la Nación, es la mendocina preferida por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner que ha manifestado públicamente ese cariño y admiración en varias oportunidades y espera que este domingo de la primera gran sorpresa.

Anabel conversó con BienCuyano sobre su gran momento y la expectativa propia y de una generación que quiere una Mendoza productiva y popular, que se siente que late en las calles y está a punto de resurgir «Estamos trabajando desde hace mucho tiempo en una nueva propuesta para los mendocinos, que queremos revalidar con cada uno de los ciudadanos. Me parece que es una buena oportunidad para que una nueva generación, con nuevas ideas, con nueva representación, con mucha fuerza y entusiasmo, venga a gobernar la provincia».

Pero aclara que este es un sueño colectivo «Me parece que es un desafío no personal, sino generacional, y creo que esta es la oportunidad de poder darle otro mejor futuro para los mendocinos».

Que hoy Anabel esté entre las favoritas en las encuestas, no es casualidad… ha sido un trabajo de hormiga desde hace meses con una serie de ciclos de charlas sobre la Mendoza del futuro, reuniones con instituciones, entidades empresarias, emprendedores, docentes y diferentes actores de la sociedad mendocina «Estamos generando ejes transversales a todas las políticas que nosotros proponemos que sea de gobierno, por eso hemos desarrollado desde hace meses charlas con todos los sectores productivos, con el área de educación, con sectores vinculados con la innovación y la tecnología, para construir proyectos de consenso entre todas las fuerzas políticas, entre todos los sectores de la sociedad, el empresariado, el emprendedor. Si nosotros no nos ponemos de acuerdo en las políticas públicas para el bien de los mendocinos, que creemos que son los ejes fundamentales, Mendoza no va a poder avanzar», afirma la precandidata a la gobernación.

Sin dudas, tanto Macri como Cornejo-Suarez, socios de un proyecto de país basado en el ajuste al pueblo trabajador, dejaron un país y una provincia estancada, de cortinas bajas y fábricas cerradas «Hoy nos encontramos con una Mendoza que tiene un 30 por ciento de pobreza, la industria destruida. La verdad, un gobierno tiene que crecer generando empleo genuino y oportunidades para todos. Si no nos ponemos de acuerdo con eso, es muy poco probable que pase algo positivo. Por eso yo hablo de una nueva generación, que nació en democracia, que aprendió con el diálogo y el consenso desde las diferencias, que podemos gestar cosas nuevas y mejores para la provincia».

«Es hora de que la dirigencia política despierte y entienda que nuestro fin es el bien público, por eso la unidad del peronismo debe darse a través de una propuesta superadora brindando oportunidades reales a todos los mendocinos» afirma Anabel para nuestro medio biencuyano.

Anabel cerró su campaña en una plaza de Las Heras llena de gente

La precandidata a gobernadora de Unidad Ciudadana prefirió estar rodeada de vecinos, niños y jóvenes en lo que fue un cierre por la mayoría de los departamentos, con presencia de todos los candidatos del espacio que buscarán el voto el próximo domingo.

Guaymallén y Las Heras fueron los dos últimos de un recorrido que arrancó en los extremos más lejanos de la provincia, desde Ranquil Norte en el sur del departamento de Malargüe hasta Asunción, en Lavalle. Desde Desaguadero en La Paz, hasta Puente del Inca en Las Heras. Más de 1500 km en dos vueltas de norte a sur y de este a oeste en Mendoza.

En la mañana, vecinos de los barrios Suyai, Buena Nueva y 5 de Julio de Guaymallén le contaron a la senadora nacional sobre la expectativa de cambiar la situación actual. Fernández Sagasti tomó nota de una variedad de necesidades, desde lo más básico, como la esperanza de recuperar el empleo hasta poder mejorar las condiciones de vida en general. Al mediodía, se dio un espacio de almuerzo en el Centro de Jubilados del Barrio Escorihuela, con un grupo de jubilados.

Por la tarde, Fernández Sagasti agradeció el cálido recibimiento en la plaza 8 de Mayo de Las Heras. Haciendo resumen de lo que fue esta campaña, se refirió a la angustia de quienes trabajan solo para endeudarse, de familias que ya no saben cómo salir adelante, de sectores productivos que están en quiebra y a las posibles soluciones que dependerán de la nueva gestión provincial.

“La verdad es que siento que cuando tenemos una situación de crisis el desafío nos une y ahí somos más mendocinos que nunca; y es por esto que estoy convencida que no soy yo quien tiene la respuesta para los comerciantes, las mamás o los profesionales y estudiantes, no soy yo sola sino todos y cada uno de nosotros somos los que tenemos la llave para abrir una nueva posibilidad hacia otro camino.”

Fernández Sagasti resaltó que en este tipo de contextos no existen recetas milagrosas, y que la verdadera fuerza se da en la organización colectiva entre todos y todas. Es la única forma para terminar con lo que molesta: “se acaba la inmoralidad y la prepotencia, el miedo y la manipulación, hambre en las familias, las fábricas cerradas y el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción”.

La precandidata analizó además que estamos enfrentando el momento más decisivo de los últimos tiempos. Y agregó que “hay que iniciar una etapa de desapego con lo conocido. Porque es la única manera de lograr cambios profundos que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida. Quiero ser clara. Tenemos una meta: la vida, la justicia y la igualdad. Tenemos un método: la democracia a través de la participación ciudadana. Tenemos una tarea: gobernar para mejorar la calidad de vida de mendocinos y mendocinas”.

Finalmente, la emoción no quedó fuera de escena cuando, recordando sus orígenes, afirmó “hoy me siento ganadora de la vida, porque los miro sinceramente, tal cual soy, sin nada que esconder de mi vida personal con el orgullo de ser hija de una ama de casa y un empleado público, hermana de dos hombres maravillosos uno futbolista apasionado y el otro emprendedor y padrazo. Amiga de mis amigas del barrio, la facu y la vida. Hoy gané siendo mujer la maravillosa posibilidad de decirles que pongo a disposición mi vida entera para que logremos ser definitivamente felices. Soy Anabel, la mendocina, la soñadora, la piba que quiere cambiar el destino de Mendoza, y la que sabe cómo hacerlo”.