Anabel contra la crítica situación de los jubilados: «El Estado debe garantizar mejores condiciones de vida»

Actualidad Mendoza

Sin dudas los jubilados tienen todo para perder. Su poder adquisitivo gracias a las políticas de Mauricio Macri y respaldadas por sus aliados radicales, siguen cayendo en picada, no solo por la movilidad jubilatoria frente a las proyecciones del índice de la inflación, sino también por el arrasador aumento de los medicamentos, las tarifas de servicios públicos y la canasta familiar, lo que hace que ser un jubilado en Argentina en vez de ser un «premio» por tantos años de trabajo, sea realmente «un castigo».

Desde el 2008, las jubilaciones y pensiones tenían por ley, un incremento garantizado dos veces por año, en marzo y septiembre, en base a un coeficiente que promediaba la variación de salarios de la economía con la variación de la recaudación tributaria semestral con un rezago de 6 a 12 meses.

A finales de 2017 el Gobierno propuso y logró la aprobación legislativa del cambio en la ley de movilidad jubilatoria. Esta nueva ley de actualización jubilatoria impuso una serie de modificaciones: el coeficiente de actualización pasó a estar compuesto un 70% por la variación del IPC oficial y un 30% la variación de los salarios. Asimismo, se pasó de 2 a 4 actualizaciones anuales.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que los medicamentos tuvieron un incremento altísimo en los últimos cuatro años. Debido a esto, quienes más se vieron afectados son los adultos mayores: la jubilación mínima aumentó un 172% en ese período mientras que los medicamentos aumentaron un 298%.

Pero ese número es un promedio. Según indica el informe, medicamentos esenciales utilizados para enfermedades cardiovasculares tuvieron un aumento del 710%. El impacto es grave en los jubilados porque, como indica el CEPA, “a esto se le suma el hecho de que PAMI modificó la Resolución 005 dejando de entregar la medicación crónica gratuita a los 2 millones de afiliados y para acceder a la misma se exige cumplir una serie de requisitos demasiados restrictivos».

Para ampliar el panorama hay que mencionar que la inflación desde diciembre de 2015 a abril de este 2019 se ubicó en un 203%, en tanto para el mismo período la jubilación mínima creció, muy por debajo, un 142%. Esto implica una baja considerable para el bolsillo en la tercera edad: en concreto del 20%, en 4 años.

Hay que considerar que la jubilación mínima es de $10.400 y la canasta básica individual para un adulto es hoy aproximadamente de $9.700, una diferencia del 7%. En abril de 2016 esa diferencia era de 35%.  La precandidata a gobernadora y senadora nacional Anabel Fernández Sagasti fue contundente en deducir que “más del 65% de los jubilados, que son los que cobran la mínima, se encuentra cada día más cerca de caer en la pobreza”.

Se sabe que los adultos mayores en general consumen más medicamentos que el promedio de la población, por lo que el impacto de este insumo es mayor en la canasta básica que precisan.

Para Fernández Sagasti el combo resulta explosivo: “el aumento inflacionario, la quita de entrega gratuita de PAMI de algunos medicamentos para patologías crónicas, la situación de vulnerabilidad general, junto con la posibilidad de que la morbi-mortalidad aumente en los próximos años debido a estas causas”. Se debe considerar el mayor consumo de fármacos por parte de este grupo etario es el de la medicación para enfermedades crónicas, como cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis.

Anabel de mateada con los jubilados mendocinos

La precandidata a gobernadora por Unidad Ciudadana, Anabel Fernández Sagasti, estuvo en la mañana del sábado en el Sindicato de Artes Gráficas de ciudad. En el encuentro la senadora nacional escuchó las inquietudes de los adultos mayores nucleados en la Corriente Federal de Jubilados.

Aprovechó para resumir también proyectos que presentó en el Senado Nacional para crear derechos para el sector. Según contó, uno de ellos refiere a la tarea de cuidados, que suele recaer en mujeres. “La idea es que el Estado ayude a quienes cobran la jubilación mínima y los que se encuentran económicamente activos puedan ahorrar esa suma para provecho de la familia. Esto implica revalorizar el rol que tienen los jubilados en ese tipo de tareas que no es remunerada.”

La candidata expresó que “en cada etapa de la vida tiene que haber un Estado presente para garantizar la mejor calidad de vida.” Muchos de los presentes asintieron y opinaron que hoy la expectativa de vida de un adulto mayor puede llegar a 90 años y precisan, con urgencia, políticas que los incluyan y mejoren sus condiciones de vida.

Esther Melero, de la Corriente Federal de Jubilados observó “se están perdiendo derechos del sector y estamos preocupados. Nos quitan los remedios, nos cambiaron la fórmula para los haberes y son tan perversos que ahora nos quieren dar préstamos por medio de ANSES con un 50% de interés.” Melero agregó que hoy los jubilados tienen que elegir entre comer, pagar alquiler o pagar servicios y resumió “hay gente que hace 1 año no toma medicación sensible y ve deteriorada sensiblemente su salud.”

También en la reunión aprovecharon para comentarle a Sagasti sobre una iniciativa del sector. La creación de un Observatorio Social Provincial del Adulto Mayor conformado por adultos mayores y de carácter interdisciplinario para asesorar sobre derechos a satisfacer, además de generar estadísticas para diagnóstico y análisis de la situación de abuelos y abuelas de la provincia.

Finalmente, la senadora opinó: “para nuestro proyecto es importante encontrarnos porque los necesitamos activos, como son, y que puedan contar su verdad. Decimos que tenemos la fuerza de la juventud para mover al barco pero precisamos de la experiencia y la templanza que puedan guiar al timón.”