Consejo de hermanos sanjuaninos a hermanos mendocinos a propósito de la reforma de la Ley 7722: «Defiendan todas las fuentes de agua. Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo»

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El proyecto para modificar la ley 7722, que restringe la actividad minera en la provincia de Mendoza, es impulsada desde la oposición de la mano del senador del PJ Alejandro Abraham, pero el Cornejismo lo abrazó como propio y, gracias a esas iniciativas, el Gobierno blanqueó su intención de cambiar la ley e impulsar la actividad. Hasta ahora los cuestionamientos a ese camino han sido moderados y encaminados en la misma Legislatura.

La Ley 7722 data del año 2007 y controla y regula la actividad minera y prohíbe el uso de sustancias químicas en los procesos mineros metalíferos. Desde entonces la Provincia se ha dividido entre aquellos que quieren la actividad y los que defienden los derechos ambientales.

Guaymallén, Malargüe, Godoy Cruz, Maipú manifestaron su acuerdo a la modificación de la ley, mientras que San Carlos, Tunuyán, General Alvear mantienen su posición en contra.

Jorge Difonso, intendente de San Carlos, coautor y defensor de la llamada ley «antiminera» aseguró que de no tenerla, Mendoza sería Jáchal. En pleno debate citó el ejemplo del departamento sanjuanino y los cinco derrames de cianuro que han sufrido.

Justamente y gracias a la gentileza de los asambleístas sanjuaninos «Jáchal No Se Toca», acercaron a BienCuyano un valioso material contando su triste experiencia en la zona de destrucción de los valiosos recursos naturales, hoy con un agua contaminada con cianuro y otros metales pesado producto de la voracidad y la ambición de un gobierno cómplice de los rapaces empresarios mineros que manejaron con total irresponsabilidad e impunidad el medio ambiente sin importar las graves consecuencias a futuro en la vida de sus habitantes y de los seres vivos que conviven en la zona. Una carta abierta que le deja un claro mensaje de toma de conciencia a los mendocinos para que no les pase lo mismo que sufrieron y sufren el golpeado pueblo sanjuanino de Jáchal. Lo compartimos:


EL AGUA PURA ES UN BIEN DE TODOS…

LA CONTAMINACIÓN LA TRANSFORMA EN UN MAL PARA TODOS.


En la República Argentina existe un pequeño pueblo ubicado en la parte norte de la provincia de San Juan llamado Jáchal, a 160 kilómetros de la ciudad de San Juan. La empresa Barrick Gold con su mina Veladero, ubicada en el departamento vecino de Iglesia, se instaló sobre las nacientes de la cuenca del río Jáchal en el año 2003. Desde ese momento hubo temor que la megaminería de oro pusiese en peligro el agua que, durante ochocientos años, calmo la sed de los antepasados de los jachalleros.

Ese peligro se transfiguró en contaminación concreta de la cuenca del río Jáchal un día de septiembre de 2015, envenenando su agua con cianuro y mercurio reiteradas veces.

La irresponsable canadiense Barrick Gold primero, y luego la Shandong Gold (socios en la actual Minera Andina del Sol), junto con los distintos gobernantes lograron en pocos años interrumpir esa loable función, de dar vida a lo largo de todo su recorrido, que tenía el río Jáchal desde que habitaban estas tierras Capayanes y Yacampis.

El actual Presidente Nacional del Partido Justicialista, José Luis Gioja, fue el que estableció la megaminería como política de estado en San Juan. Pero por ser política de estado no significa que sea buena. Tenemos el ejemplo de la principal política de estado de la Alemania Nazi: exterminar al Pueblo Judío. Y esa política de estado fue tan diabólica y perversa como la actual política de estado de la megaminería en San Juan, ya que esta política de estado quiere exterminar al Pueblo de Jáchal, contaminando todas sus fuentes de agua.

En palabras de Jacques Cousteau: “Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo”.

Por eso nosotros, los integrantes de la Asamblea Jáchal No Se Toca, no olvidamos que el Pueblo de Jáchal se forjó con trigales y alfalfares cuidados por ese río que corre desde tiempos remotos por su cauce tradicional.

Ese río que horadó la piedra hasta formar un paisaje moldeado por su temple.

Ese río que vio germinar asentamientos de Pueblos originarios hace ochocientos años a lo largo de sus venas.

Ese río que vio el nacimiento de este nuevo caserío llamado Jáchal, allá por mil setecientos.

Ese río que vio con satisfacción como se iba abriendo paso la vida a través de su sendero.

Ese mismo río que, después de miles de años de generar vida vegetal y animal, vio como ultrajaron su seno contaminándolo con cianuro y mercurio una decena de veces en tres años.

Ese río que vio cómo los antiguos extranjeros surcaban el Camino del Inca.

Ese río que vio cómo los extranjeros de ultramar se afincaban junto a los originarios, naciendo Pueblos mestizos como el nuestro.

Ese mismo río que vio cómo las empresas mineras canadienses y chinas, y sus correspondientes cipayos dejaban agriar sus aguas.

Ese río que está herido de muerte por el estilete de un par de extranjeros desalmados, que instalaron la megaminería sobre nuestros glaciares cordilleranos, acumulando 400.000 kilos de mercurio en una zona prohibida por la Ley de Protección de Glaciares. En la misma zona en donde se produjo el terremoto de mayor magnitud registrado en Argentina según el INPRES el 27/10/1894 de 9 grados en la escala Mercalli. Además de ilegal, es una locura. Gracias a nuestros abogados Diego Seguí, Enrique Viale y Marcelo Arancibia, por esta ilegalidad manifiesta ya se radicó una denuncia contra el actual Secretario de Ambiente de la Nación Rabino Sergio Bergman en el juzgado de Bonadío.

Ese río que está disgustado con los cipayos que dirigen los destinos de nuestro Pueblo, porque lo entregaron para que lo sacrifiquen, haciéndoles el juego a las megamineras. Lo mismo que hizo el Ing. Ricardo Villalba del IANIGLA CONICET, que fue el ideólogo del inventario de glaciares a medida de las megamineras. Por eso el gobierno del mendocino Cornejo salió a defender, en diciembre de 2017, a Ricardo Villalba, porque ya tenían decidido modificar la ley 7.722, y no les serviría modificar la prohibición de la minería metalífera en Mendoza, si luego tienen que hacer un inventario de glaciares en legal forma, como lo pide la ley 26.639, en donde estén identificados todos los cuerpos de hielo, y no tan solo los glaciares superiores a una hectárea como lo quiere Villalba en complicidad con las megamineras. Gracias al Juez Sebastián Casanello ya están procesados e imputados por esta razón el exsecretario de Minería de la Nación Mayoral, el exsecretario de Ambiente Loruso y el exdirector del IANIGLA Ricardo Villalba.

Ese río no se cansa de murmurar que su creador le dio el mandato de dar vida, por eso, nosotros le pedimos a nuestro Río Jáchal que no se rinda, porque nuestro Pueblo lo necesita restaurado para que siga cumpliendo ese mandato divino.

Pero nuestro río no se puede defender solo, esa remediación no se producirá por arte de magia; por esa razón las familias jachalleras decidimos defender nuestras fuentes de agua por nuestros hijos y nietos, instalando, desde octubre de 2015, una carpa en la plaza pública. La Carpa de Jáchal nació para visibilizar el reclamo de justicia frente al atropello del derecho al agua pura para vivir dignamente, y luego se constituyó en emblema de la decisión de proteger la última fuente de agua pura que nos queda a los jachalleros: el acuífero de Huachi.

Desde ese entonces, nuestra Asamblea ha golpeado puertas en todas las instituciones…

Hemos marchado por las calles de Jáchal, siendo miles a un solo grito: “Jáchal No Se Toca”.

Hemos caminado casi 200 kilómetros por la ruta 40 para exigir, en la puerta de la casa de gobierno de San Juan, el cierre de la mina Veladero y la remediación del Río Jáchal.

Hemos andado 1.400 kilómetros en bicicleta para exigirle al Presidente Macri la aplicación plena de la Ley Nacional de Glaciares, para que se respeten y protejan todas esas reservas estratégicas de agua, por el bien de nuestros hijos y nietos.

Hemos investigado y, seguidamente, denunciado, tanto en San Juan como en Buenos Aires.

Hemos acompañado luchas como la nuestra, con mucho respeto y admiración por ellas.

La Defensa del Agua la sostenemos con la colaboración del Pueblo, sin partidos políticos, empresas o entidades gubernamentales.

Siempre refugiados bajo la carpa, símbolo del reclamo ante la injusticia y contra la impunidad.

Y ahora también estamos defendiendo Huachi, porque a los perversos no les bastó con envenenarnos el Río Jáchal, también quieren envenenarnos el acuífero de Huachi, que es la última fuente de agua pura que nos queda a los jachalleros. Por eso seguimos resistiendo día y noche en la Carpa de Jáchal después de tres largos años, con mucho sacrificio y dignidad.

Por todo esto, los integrantes de la Asamblea Jáchal No Se Toca, les imploramos a todos los ciudadanos de Mendoza que defiendan todas las fuentes de agua pura en bien de sus hijos antes que sea muy tarde; defiendan todos los glaciares, ríos y acuíferos porque esos son los verdaderos bienes que permiten la vida en nuestros territorios argentinos.

Les suplicamos que aprendan de nuestro mal ejemplo, que tomen en cuenta nuestra desgracia. Ya llevamos por lo menos diez derrames de mercurio, y solo nos comunicaron tres, únicamente porque no pudieron ocultarlos. A los perversos no les interesa nuestra vida.

Les imploramos que NO LAS DEJEN ENTRAR en ningún pueblo, porque una vez que entran las megamineras, se contaminan las fuentes de agua y las fuentes de información; se contamina el aire, el ambiente y, también, las universidades y toda la sociedad. Todos los valores se trastocan.


EL AGUA ESTÁ EN PELIGRO, LA VIDA ESTÁ EN PELIGRO.

DEFENDÁMOSLA, LUCHANDO CON DIGNIDAD.

SALUDOS FRATERNOS.

ASAMBLEA JÁCHAL NO SE TOCA