El diputado del PJ mendocino Mario Díaz se refirió a la «turbulencia superable» que define Cornejo a la crisis: «¿Por qué el pueblo ya no cree en el piloto?» se pregunta

Actualidad

El diputado del peronismo provincial, Mario Diaz, se refirió a la falta de confianza que existe en la gestión política de Mauricio Macri y Alfredo Cornejo en llegar a un buen destino a esta crisis socieconómica  que estamos padeciendo. A continuación BienCuyano reproduce su punto de vista sobre la «Tormenta Perfecta» Nacional:


“Es una turbulencia superable”.
Y ¿Dónde está el piloto?

El Gobernador de la provincia de Mendoza Alfredo Cornejo, declaró que la actual situación económica: “Es una turbulencia superable”. Con esto sin duda, busca amortiguar con su mensaje, la incertidumbre de la ciudadanía. Ahora bien, yo me pregunto ¿Dónde está el piloto? de este vuelo a la deriva que lleva a 44 millones de argentinos en absoluta zozobra.

Como en la famosa película, estamos volando sin destino, y en este caso nadie, salvo los espectadores, especuladores y buitres, disfrutan de nuestro infortunio de comedia a historia de terror.

El piloto se asomó al pasillo del vuelo a explicar lo inexplicable y la nave comenzó a tambalear. Cada vez que algún funcionario del Gobierno nacional pretende aclarar oscurece y se preguntan ¿Por qué?

Esta historia comenzó hace más de tres años, cuando por aquel entonces el candidato presidencial prometía el cambio, el cambio a algo mejor, a darle a los argentinos la felicidad perdida, y cuando las preguntas iban sobre los derechos y conquistas conseguidas, no hacía más que confirmar dejar lo bueno, hacer bueno lo malo y respetar las condiciones de vida ya alcanzados.

Pedía confianza era un piloto de tormentas al que debíamos confiar el destino.

Convertido en producto de consumo masivo, con una campaña llena de apoyos implícitos de sectores involucrados en la economía argentina y en la maquinaria mediática, la propaganda política se convirtió en publicidad de pocas palabras y muchos gestos, bailes, globos y un sin fin de atributos que no fue al electorado sino al consumidor, el sueño dorado.

Maquiavélico, con mensajes que sólo buscaba un fin sin importar los medios, Goebbeliano, endemoniando el pasado, abriendo grietas, para ser la opción de un futuro promisorio, no dudó en tomar cualquier elemento de la comunicación, la tecnología y todas las redes, asistido por especialistas entrenados en el arte de difamar y alentar el cambio, logró así, por unos pocos votos alcanzar el triunfo.

¿Por qué el pueblo no cree en el piloto? sencillamente porque mintió, y sus mentiras hoy vuelven a su rostro con el desprecio que sólo reciben  los que traicionan.

Dolariza la vida de los argentinos actualizando tarifas, generando títulos públicos para supuestos inversores que nada invierten, y se llenan de utilidades buitres con el dinero de sus jugosas ganancias del país, mientras cada día pesifica más nuestro destino, devaluando la moneda de una manera obscena.

No es una casualidad que esto suceda, a poco de iniciar el vuelo mostró su interés real, no íbamos de viaje al paraíso terrenal, para los que conocíamos a los tripulantes del viaje sabíamos que el engaño estaría en las primeras maniobras.

Solo se salva la primera clase, esa que lleva paracaídas forrados de color verde y que siempre caen parados, que vivirán en París, Londres o New York cuando su paso por el estado termine, los egresados del Cardenal Newman, muchos de ellos, al igual que el piloto principal, siempre trabajaron de hijos y llegaron a grandes cargos de empresas de propiedad de sus familias, de dudosa fortuna y a quienes realizaron los primeros regalos de su gestión.

Ahora bien, el diagnóstico está claro, hizo todo lo contrario a lo que dijo, despidos masivos, atacó al PAMI, al ANSES, a la ciencia y la tecnología, a la educación pública, a los convenios colectivos de trabajo, a la salud pública, aumentó la pobreza, desprotegió las economías regionales, persigue a la Industria y golpeó bajo a las PyMEs, y hoy como corolario de este estruendoso fracaso, le estrella en el rostro como un pastel de crema, tarifas de servicios a la clase media, demostrando que no era tan alocado ayudar con mis impuestos a mejorar la vida de la sociedad, si lo puedo hacer es porque me puedo mantener bien, sostener a los míos y mis objetivos.

Así ¿cómo pretende tener credibilidad un capitán? ese que fue elegido para transportar al pueblo hacia un rumbo feliz, así como una familia confía en que el padre los llevará a un lugar seguro; esa confianza se desvaneció en estos dos años, por eso, cada anuncio hace tambalear la nave, la sociedad no cree.

Sin duda, los más incautos creerán en las sofisticadas excusas de Durán Barba, los otros que ya sabemos a qué vino y a dónde nos quiere llevar, sólo podemos decir que el piloto sabe a dónde va, sabe a quién responde, sabe que debe honrar su clase y desmantelar cualquier posibilidad de construcción de un país libre y soberano, navegamos con viento de cola y nos lleva al Fondo Monetario Internacional , sostiene un modelo financiero irracional, mercado libre, sin protección a nuestro trabajo, la historia contemporánea argentina me enseñó que esto no es una casualidad, que tiene claro a qué llegó, por qué llegó y cuándo debe retirarse, está en nosotros asumirnos como parte de esta historia, que finalmente aterrice de emergencia y no nos estrelle.

El final de la película con mucho suspenso demuestra que el piloto es un secuestrador que nos lleva aterrorizados sin rumbo, esperando no quedarnos sin combustible, o que como en las grandes películas, aparezcan entre los pasajeros los héroes que salvarán el vuelo de un trágico final.


Diputado Provincial Mario Díaz

Bloque PJ «Eva Perón»