Mientras el cornejismo piensa en como sostenerse en el 2027, negocia con Milei para abrochar su permanencia, los datos muestran una Mendoza con creciente desocupación y un trabajador mendocino empobrecido que apenas llega al 12 de cada mes (antes llegaba al 20)

Actualidad Mendoza

El Gobierno acelera el acuerdo en diez provincias gobernadas por aliados para pelear la reelección de Javier Milei y aprobar la suspensión de las PASO en el Congreso.

La Rosada busca el apoyo de los gobernadores para suspender las primarias, que podrían beneficiar al peronismo para unificarse detrás de un solo candidato. A cambio, empujaría la reelección de los aliados y dialoguistas en sus provincias.

El Ejecutivo pretende cerrar 10 acuerdos electorales de piso: en Entre Ríos, Mendoza, Chaco, San Luis, CABA, San Juan, Santa Fe, Neuquén, Chubut y Jujuy.

Mientras tanto, la tasa de desocupación en Argentina se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, con 1,7 millones de personas sin trabajo, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La cantidad de personas sin empleo alcanzó los 1,72 millones, un incremento de 81.074 respecto al trimestre anterior y de 15.343 en comparación con el mismo período de 2025. La explicación está en el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA), que subió 1,73% —por encima del 1,02% de aumento de la población total—, lo que diluyó la tasa porcentual pero no la cantidad absoluta de desocupados.

De esta forma, el empleo total registró una contracción de 29.530 puestos en el primer trimestre, aunque en el acumulado del último año sumó 371.447 nuevos ocupados. Dentro de ese saldo positivo anual, la distribución es dispar: el empleo formal perdió 32.211 trabajadores registrados, mientras que el informal incorporó 403.758 personas.

Ese desbalance explica, en parte, el avance de la informalidad laboral, que trepó al 44,2%, con una suba de 2,2 puntos porcentuales frente al primer trimestre de 2025.

La subocupación también marcó un deterioro estadísticamente significativo: llegó al 11,1%, con un alza de 1,1 puntos interanual. Ese indicador mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de forma involuntaria y están dispuestos a trabajar más. Al sumar desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo, la presión total sobre el mercado laboral alcanzó al 29,6% de la PEA.

Al desagregar los datos por región, el informe del Indec revela disparidades marcadas entre los distintos aglomerados del país. La región con mayor desocupación es el Gran Buenos Aires, con una tasa de 8,7%. No obstante, en la Región Cuyo, el Gran Mendoza figura como el aglomerado más comprometido (7,3%) y Gran San Luis como el de menor desempleo (2,7%).

De esta manera, mientras los gobernadores hacen su negocio con Milei y su troupe, la población de Cuyo empieza a notar la desocupación y que ahora no llegan al día 12 de cada mes cuando antes llegaban al 20.

En Mendoza con el relato no alcanza, ya que persiste un grave deterioro en la calidad del empleo marcado por una alta informalidad y salarios de miseria que obligan a más de dos de cada diez ocupados a buscar un segundo trabajo para subsistir.

Mendoza padece un notable crecimiento sostenido de la subocupación y la necesidad de pluriempleo, con salarios licuados frente a un costo de vida donde una familia requirió más de $1,3 millones mensuales para no ser pobre.

El impacto de la inflación sobre la canasta básica medido por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza refleja una presión asfixiante para los hogares, ya que durante junio de 2026 una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.399.662,33 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no caer bajo la línea de pobreza.

El encarecimiento constante del costo de vida golpea con mayor dureza a los sectores más vulnerables a través de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), la cual se ubicó en $585.632,78 y estableció el límite de la indigencia, evidenciando una suba interanual del costo alimentario que supera el 41% y que licúa de forma acelerada el poder de compra de los salarios mendocinos.

Las calles de las principales ciudades mendocinas muestran una realidad que trascienden los númeritos Excel: gente que revuelve la basura en busca de comida; familias durmiendo en las veredas, en las ramblas de las autopistas y en los cajeros electrónicos de los bancos: negocios cerrados; robos a plena luz del día; gente pidiendo en las calles; mucha informalidad laboral y rebusques en apps a modo de trabajo principal. Mientras tanto, la política mendocina a plena rosca, solo piensa en cómo mantenerse vivo electoralmente en el 2027 y sostener una permanencia de sus ingresos muy lejos al resto de los mortales.