El intendente de Junín, Mario Abed, aseguró que se retirará de la política cuando termine su actual mandato, a fines del año próximo. Con más de tres décadas de carrera, cinco períodos al frente del municipio y uno como vicegobernador, el dirigente radical pone fin a una etapa marcada por continuidad, gestión territorial y diálogo transversal.
«Tengo 62 años, estoy esperando la jubilación», señaló el dirigente en declaraciones al medio Editor Mendoza hace un par de meses atrás, dejando entrever que la decisión no fue impulsiva sino fruto de una reflexión prolongada. “Cumplí mi ciclo. Quiero dedicarme a mi familia y a disfrutar de Junín desde otro lugar”, agregó.

La frase resonó en el ámbito político mendocino. Abed, uno de los referentes más longevos de la Unión Cívica Radical (UCR), fue intendente durante 16 años consecutivos, vicegobernador entre 2019 y 2023, y regresó al municipio en diciembre pasado tras obtener el 58,7% de los votos. Su figura encarna la estabilidad institucional de la Zona Este y la capacidad de gestión que caracterizó al radicalismo mendocino en las últimas dos décadas.
Una reciente encuesta de Opinión Mendoza, dirigida por Victor da Vila y Lucas Inostroza, indagó en Junín en base a 306 casos relevados digitalmente, del 12 al 16 de junio 2026, marcando la aceptación popular de la gestión del actual intendente Mario Abed que llega casi al 80 por ciento de positividad y abre la puerta para la continuidad desde el propio abedismo, ya mirando a las elecciones departamentales del 2027.
La gestión de Mario Abed en Junín se destaca por un fuerte pragmatismo político y un modelo de desarrollo local enfocado en la obra pública y la reconversión productiva, lo que le ha permitido consolidar una hegemonía territorial de más de dos décadas con altos niveles de aprobación popular.

Su administración priorizó la inversión en infraestructura básica, el desarrollo habitacional y proyectos insignia de sustentabilidad, como el programa de reciclaje «Junín Punto Limpio», logrando posicionar a un municipio netamente rural en el mapa de la innovación ecológica provincial.
No obstante, este liderazgo marcadamente personalista ha enfrentado críticas de la oposición por la centralización del poder y la persistente dependencia de la economía local del sector vitivinícola, dejando como principal desafío a futuro la diversificación económica sostenible y la transición hacia un liderazgo de renovación que mantenga el orden fiscal tras su anunciado retiro.
En ese marco, el dato reciente en el sondeo de Opinión Mendoza marca que Abed tiene un contundente 79,8% entre imagen «buena» o «muy buena», mientras que suma 18,2% la calificación de «mala» y «muy mala».

En ese contexto y de cara a las elecciones municipales de 2027 en Junín, el escenario interno del oficialismo local se encuentra en plena ebullición debido al retiro anunciado por el intendente Mario Abed, quien opera como el elector indiscutido del departamento y ya se encuentra sondeando a sus posibles sucesores.
Según el estudio de opinión público, el 57,4% de los encuestados dio cuenta de que apoyaría a un candidato apoyado por Abed.

De esta manera, las encuestas de opinión miden activamente el peso de la marca «abedismo» entre un grupo cerrado de dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR) con arraigo territorial, destacándose nombres del ámbito legislativo local como Ricardo Morcos, actual presidente del Concejo Deliberante, y experimentados dirigentes territoriales como Mario Ana y Sandra Astudillo, quienes recientemente asumieron nuevas bancas de concejales y gozan de alta visibilidad municipal.
Otro que suena fuerte es Jorge David Sáez, importante político mendocino perteneciente a la Unión Cívica Radical (UCR), profundamente vinculado a la gestión territorial del departamento de Junín. Su trayectoria combina un fuerte rol en la estructura partidaria local con una creciente influencia en la legislatura provincial.
Todavía falta mucho, pero los aires morados que mantienen firmes en el Este de Mendoza.
