El Diario El País de España denuncia fuerte informe sobre impactos en la salud en operaciones de minería de cobre «Ser vecino de una mina de cobre eleva el riesgo de parto prematuro extremo y de malformaciones en los fetos»

Actualidad Mendoza

El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, habló este miércoles de la aprobación por amplia mayoría la vuelta de la minería metalífera a la provincia, frenada desde hace 14 años, en medios de fuertes protestas de sectores ambientalistas.

«Damos garantía de la institucionalidad, pasan los gobiernos pero va a haber mucho control y desde ya un gran cuidado con que la actividad se haga bien, como tenemos gran cuidado sobre la vitivinicultura que salga bien, que también usa sustancias químicas perjudiciales para la salud», afirmó en diálogo con radio Rivadavia.

Sin embargo, en un informe desarrollado por el periodista Carlos Carabaña en el Diario El País de España analiza los impactos en la salud que se vienen dando en recién nacidos gestados en la cercanía de operaciones de minería de cobre en México.

Cabe destacar que la minería de cobre en México, particularmente en casos notorios como el derrame del Río Sonora, conlleva graves consecuencias para la salud humana y el medio ambiente, principalmente a través de la contaminación del agua, suelo y aire con metales pesados.

El 6 de agosto de 2014, la mina Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México, provocó el peor desastre ambiental en la historia de la minería metálica en el país al derramar 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado en los ríos Bacanuchi y Sonora. 

Algunas personas y animales tuvieron contacto directo con las aguas contaminadas. El Comité para la Operación de Emergencias de la Unidad Estatal de Protección Civil, decretó que se cerraran un total de 322 pozos y norias localizadas a una distancia menor de 500m de la margen del río por precaución, para evitar el posible consumo de agua contaminada. Esta medida trajo un impacto a la actividad económica de la región.

Detalles del Incidente

  • Sustancia Tóxica: La sustancia vertida fue sulfato de cobre acidulado, que contiene altas concentraciones de metales pesados como arsénico, aluminio, mercurio, hierro y manganeso.
  • Causa: Las investigaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) determinaron que no fue un accidente, sino una negligencia de construcción debido a un mal diseño del sistema de contención (Tinajas 1), sumado a la falta de mantenimiento.
  • Afectación Geográfica: El derrame se extendió a lo largo de 271.6 kilómetros lineales del cauce de los ríos Bacanuchi y Sonora, afectando a ocho municipios: Cananea, Baviácora, Ures, Arizpe, Banámichi, San Felipe de Jesús, Aconchi y Hermosillo.
  • Gestión de la Emergencia: La empresa tardó 48 horas en notificar a las autoridades sobre el derrame, y seis días en hacerlo oficial a la población, lo que retrasó las medidas de respuesta iniciales. 

Consecuencias Inmediatas y a Largo Plazo

  • Salud Pública: Aproximadamente 22,000 personas se vieron afectadas directamente, sufriendo problemas de salud debido al contacto con el agua contaminada. Muchos habitantes desarrollaron enfermedades a largo plazo y han muerto a lo largo de los años, mientras que otros tuvieron que abandonar sus hogares.
  • Impacto Ambiental: El agua de los ríos, utilizada para consumo humano, actividades diarias y agricultura, se volvió tóxica. Murieron animales silvestres y ganado, y se dañaron los cultivos, lo que arruinó la economía local.
  • Remediación Insuficiente: Aunque se creó un fideicomiso de 2,000 millones de pesos para la remediación, las comunidades y las autoridades (como la Semarnat) han denunciado repetidamente que las acciones de limpieza y atención médica han sido insuficientes y que la contaminación por metales pesados persiste en el agua, suelo, flora y fauna.
  • Impunidad y Lucha Continua: A más de una década del desastre, los Comités de Cuenca Río Sonora continúan luchando por la justicia, la reparación integral del daño y la garantía de no repetición, enfrentando obstáculos legales y la evasión de responsabilidad por parte de Grupo México. 

Reciente estudio de las consecuencias de las mineras de cobre

Al cobre, junto con el cobalto, el grafito, el níquel y otros materiales, se le denomina “mineral crítico para la transición energética y la electromovilidad”, es decir, elementos fundamentales para fabricar turbinas eólicas, paneles solares o vehículos eléctricos. Con un aumento de la demanda de este mineral cada año, un nuevo estudio, al que EL PAÍS ha tenido acceso, ha encontrado que vivir en los alrededores de una mina de cobre aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro antes de las 28 semanas y de malformaciones del sistema circulatorio y de osteomuscular en los fetos.

Este documento, titulado Riesgos perinatales asociados a la minería de cobre en México, ha sido elaborado por la asociación civil mexicana CartoCrítica, dedicada a la investigación ambiental. Lo que hicieron fue analizar los datos de 76.000 nacimientos en localidades vecinas a grandes explotaciones mineras de México en 11 Estados, encontrando que los recién nacidos a menos de 10 kilómetros tenían un 56% más de riesgo de nacer en un parto prematuro extremo, que es cuando un bebé nace antes de las 28 semanas de gestación. Este peligro, cuya prevalencia ya es alta en México, es muy grave para la salud de los recién nacidos. Según la Organización Mundial de la Salud, las complicaciones derivadas de un nacimiento prematuro son la principal causa de mortalidad entre menores de cinco años.

El documento, que se presenta este martes, también analizó que los recién nacidos gestados en los alrededores de una mina de cobre tienen un 366% más de posibilidades de sufrir una malformación del sistema circulatorio, y en un rango de 20 kilómetros, tienen un 126% de nacer con malformaciones osteomusculares. México produce sobre 750.000 toneladas anuales de cobre, siendo es el décimo productor mundial. Se calcula que, justo por la transición energética, la demanda de cobre y otros “minerales críticos” puede aumentar casi cuatro veces para 2030.

“La contaminación de la minería de cobre es profunda, y su nivel de toxicidad es tan alta que estos contaminantes no solo llegan a la madre embarazada, sino que atraviesan la placenta y afecta directamente a una persona que ni ha nacido”, reflexiona Manuel Llano, director de CartoCrítica, y autor junto con Carla Flores Lot del estudio. “De la mina de cobre se levanta polvo y partículas suspendidas, también su drenaje ácido; todo esto libera metales pesados como plomo, arsénico o cadmio, y estos llegan a la madre por los alimentos, el aire o el agua”, añade.

“Hay que fortalecer la regulación minera y prohibir prácticas como la minería a cielo abiero”, apunta Llano. En México, cuatro de cada diez minas metálicas no tienen una evaluación de impacto ambiental y, de las que cumplen, la inmensa mayoría, no entregan sus emisiones de contaminantes a la Administración Pública. “Esta falta de estudios y reportes tiene consecuencias directas sobre las comunidades cercanas, ya que sin un monitoreo adecuado y evaluación de los impactos ambientales, las comunidades permanecen expuestas a riesgos significativos para su salud”, concluye.

En total, este estudio analiza las poblaciones alrededor de 17 minas en activo desde 2017, que solo tengan producción de cobre y que esta sea, de al menos, 1.000 toneladas al año. Esto incluye Buenavista del Cobre, la explotación de Grupo México en Sonora, que extrae casi la mitad de todo el cobre del país. Fue ahí, en 2014, donde ocurrió el peor derrame tóxico de la historia de México. Ahí, la ruptura de una de las presas donde se almacenaban los desechos de la mina contaminó los ríos Bacanuchi y Sonora, impactando en la salud y la vida de 22.000 personas, en sus campos y sus animales, dejando una población enferma. Más de una década después, los afectados denuncian que Grupo México nunca ha cumplido con sus promesas de remediación ambiental.