La promesa incumplida: «Si soy electo gobernador voy a llevar a cabo el proyecto de Ecoparque» dijo Cornejo en el 2015

Actualidad Mendoza

A días de cumplirse el aniversario de la promesa de campaña de un Alfredo Cornejo que soñaba ser gobernador de Mendoza, aún los mendocinos y mendocinas esperan en la actualidad, con mucha resignación y paciencia, a que algún gobierno provincial, el actual o el próximo, empiece a avanzar al menos con pintar un nuevo cartel en la puerta… Casi una utopía, en una gestión que recauda cada vez menos y toma cada vez más deuda pública, mientras se arriesga en inversiones como la estatización de IMPSA.

Ya es costumbre en los últimos gobiernos radicales de Cornejo y Suarez de presentar «millonarios megaproyectos» que salen a toda pompa en los medios y luego se van diluyendo mezclados con el humo. Portezuelo del Viento y Potasio Rio Colorado son dos claros ejemplos, pero también la primera promesa de reactivación del Parque General San Martín que ahora la vuelven a licitar por incumplimientos y el Ecoparque mendocino es otro. Todo biri biri.

Aquel 2 de junio de 2015, el candidato al ejecutivo provincial Alfredo Cornejo, prometía con firmeza en plena campaña que «Si soy electo gobernador voy a llevar a cabo el proyecto de Ecoparque».

Lo dijo durante la presentación electoral a la que asistieron los autores del proyecto de ley, los diputados radicales Tadeo García Zalazar y Omar Sorroche, y los representantes de la Fundación Cullunche, la Asociación para la Conservación de la Diversidad Biológica Argentina (Biola), Gaia, Asamblea por el Árbol y Oikos, el rector de la Universidad Nacional de Cuyo, Daniel Pizzi, dio su aval.

La presentación emocionante del Ecoparque Mendoza de la Campaña Cornejo 2015

“Es una propuesta realista y, en campaña, los candidatos tienen la responsabilidad de mostrar iniciativas como esta, que no tiene ningún tipo de traba para no llevarla adelante”, dijo Cornejo, sin ponerse colorado.

Según el candidato, «hoy el Zoológico funciona mal como la administración pública, y para graficarlo basta con ver que han puesto directores que no tenían idea sobre qué hacer, se han muerto animales por desidia y el lugar prácticamente no se puede utilizar porque es una vergüenza”.

El candidato Cornejo le puso la firma y el compromiso de lograr este cambio de paradigma

Entre aplausos y vitoreo de la militancia radical y los ambientalistas que acompañaban el ambicioso proyecto, el por entonces diputado «ecologista» Tadeo García Zalazar afirmaba «Este proyecto tiene un plan de inversión progresivo. Como sabemos se cobra entrada, hay espacios para comer y demás, también hay un ingreso de multas aplicadas a la caza ilegal y el tráfico. El plan de inversión está hecho con montos específicos, la idea es actualizar los montos. Hacer una inversión de 16 millones de pesos por año. A los fines educativos tendrá un rédito importante».

Envalentonado, Cornejo confirmaba que en el año 2019 el proyecto estaría completo para que el pueblo mendocino y el turismo lo disfrute a pleno. La promesa de campaña se comprometía a crear un Ecoparque con «disminución progresiva de la cantidad de animales; rediseño y mejora de recintos; mejora de infraestructura, equipamiento y recursos para servicios nutricionales, veterinarios y sanitarios; individualización y registro auditado semestral de animales, con sus altas y bajas; historias clínicas de animales, individualizados, bajo estándares internacionales; y la definición de protocolos para la disposición final de cuerpos de animales fallecidos».

Según se expuso en la presentación del Ecoparque en el 2015, su concreción se realizaría progresivamente. En 2016 se tratará el proyecto para que se convierta en Ley –lo que le dará la fuerza necesaria para que sea sustentable–, se comenzará con la disminución gradual de los ejemplares alojados y se mejorará la calidad de vida de los que permanezcan en el predio. Para este año, el presupuesto estimado será de 16.124.994 de pesos.

El Ecoparque 2021 y los animales amontonados

En 2017 se crearán nuevos centros, se seguirá con la disminución de animales y se trabajará en mejorar la calidad de vida de estos. En esta etapa, se estiman unos 17.837.066 de pesos. Ya en 2018 se recuperará el patrimonio paisajístico y se potenciará la mejora de la calidad de vida. Y en 2019, además, se desarrollarán nuevas experiencias para los visitantes. Para este último año, el presupuesto será de 23.043.744 de pesos.

Quisimos pero no pudimos

Tras la sanción de la Ley 8945, aprobada por ambas cámaras legislativas a fines de 2016, el Gobernador Alfredo Cornejo firmó el decreto reglamentario que convirtió al anterior Zoológico de Mendoza en un Ecoparque.

Bajo esta ley, la antigua Administración de Parques y Zoológicos se disolvió y se crean dos direcciones dependientes de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial (comandada por Humberto Mingorance): la Dirección de Ecoparque, a cargo de Mariana Caram, y la Dirección de Parques y Paseos Públicos, a cargo de Ricardo Mariotti.

Con la nueva norma, se derivaron a los animales exóticos, silvestres y nativos, a santuarios, reservas o granjas educativas habilitadas para garantizarles bienestar y descomprimir la situación de sobrepoblamiento.

Pero también en ese mismo contexto, contemporáneamente se sucedieron una escandalosa muerte masiva de animales, y que desde el gobierno se pretendía responsabilizar a «los trabajadores sindicalizados, que se la pasan haciendo denuncias en vez de trabajar», según las palabras de Mariana Caram, Directora del zoo.

Efectivamente, los trabajadores representados en ATE venían denunciando que desde hace años existía un abandono y desfinanciamiento, que la gestión radical llevó a límites increíbles, con 70 animales fallecidos en el 2016. La pelea se recrudeció aún más con el fallecimiento el emblemático oso Arturo y el traslado de la chimpancé Cecilia.

El oso Arturo

Lamentablemente, Alfredo Cornejo no pudo ver el sueño cumplido del ambicioso Ecoparque como gobernador de Mendoza ya que su mandato terminó en el 2019, año en el que prometía su inauguración.

Hoy, con Rodolfo Suarez como gobernador solo dedicó una pequeña y fanstamal frase en torno al tema «Luego de que en el año 2016 se sancionase la Ley de Ecoparque, venimos realizando un inmenso trabajo en lo que respecta al bienestar animal, fundamentalmente en gestionar y aplicar un plan de derivaciones para cambiar la realidad tanto del paseo como de los cientos animales que se albergaban en el mismo. Hoy podemos decir que ya son más de 1.300 los animales derivados a sitios y santuarios naturales para vivir dignamente».

El masterplan solo existe en la virtualidad

La apertura al público del ex Zoo, hoy conocido como Ecoparque, lamentablemente aún no tiene fecha. A pesar de que ya transcurrieron más de cinco años desde que se sancionó la reconversión del espacio, las obras están demoradas y solo avanza el plan de derivación de animales.

Un informe del diario El Sol desprende que «Si bien el presupuesto de la Secretaría de Ambiente representa el 1% de la pauta de gastos de toda la provincia, desde el 2017 a la fecha el gobierno provincial gastó unos 229 millones de pesos en la reconversión del Ecoparque. Estos números no contemplan el gasto en personal ni las obras de infraestructura que deberán realizarse para llevar adelante el proyecto integral para que pueda abrir nuevamente las puertas al público. Los datos se desprenden de un pedido de acceso a la información pública (ticket N° 1232364)».

«Desde el organismo que conduce Humberto Mingorance explicaron que el 80% de los recursos es para sueldos de personal y el resto tiene que ver con el costo de la seguridad del paseo y el valor de los alimentos de las especies que aún no han sido trasladadas» sostiene la nota.

Hoy el Ecoparque es un verdadero «elefante blanco», con gastos millonarios de mantenimiento, sin actividad, donde se puede apreciar como se les escapan los monos que merodean en los cables eléctricos de las afueras, basurales en sus puertas a metros del ingreso peatonal del turístico Cerro de la Gloria. Un verdadero fracaso.

La entrada al Ecoparque

Por su ubicación preferencial ¿Lo estarán vaciando de a poco para reconvertirlo en un futuro emprendimiento inmobiliario con «tintes ambientalistas»? ¿Se animarán a tanto? Esperemos que no. Por ahora la licitación millonaria es para cortar el pasto y hacer limpieza.