El Alberto versus Alberto F en la puja por la conducción del PJ Nacional

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A principio de octubre, el Consejo Nacional del PJ, del que participaron ministros, gobernadores, intendentes, gremialistas y legisladores, decidió ofrecerle formalmente a Alberto Fernández la presidencia de la fuerza, con el objetivo de fortalecer la «unidad».

«Decidimos ofrecerle la presidencia del partido a nuestro gran presidente Alberto Fernández, para acompañar el camino de reconstrucción de nuestra querida Argentina», afirmó el titular del espacio, José Luis Gioja.

Según sus propias declaraciones, Alberto Fernández se considera un «socialdemócrata», por más que quieran «peronizarlo». Néstor Kirchner recién aceptó ser el titular partidario cuando dejó la Casa Rosada. Pero duró apenas un año en el cargo: renunció tras la derrota en las legislativas de 2009. En cambio, Cristina Kirchner nunca quiso tomar la conducción del PJ.

Por otro lado, no todo el peronismo está de acuerdo con «las designaciones a dedo», incluso quedó demostrado con el fracaso de la convocatoria virtual del último 17 de Octubre, donde las bases desoyeron el mandato de la clase dirigente y espontáneamente salieron a las calles de todo el país.

Uno de los impulsores de lo que fue el nacimiento del «Frente de Todos» con su emblemático «Hay2019» fue el dirigente puntano, Alberto Rodríguez Saá, que desde esa consigna picó en punta, tejió puentes y consenso para la unidad del peronismo y fue uno de los armadores del triunfo. Hoy pide internas, para abrir un debate ideológico dentro del peronismo, por eso el puntano se postula como nuevo conductor nacional del movimiento de Juan Perón.

De esta manera, Alberto Rodríguez Saá solicitó participar como elector de las elecciones internas del Partido Justicialista Nacional del día 20 de diciembre de 2020 con su lista Azul y Blanca 17 de Octubre «Fuerza Argentina».

Hoy El Alberto acepta que el peronismo ha perdido bastante de su esencia revolucionaria original, pero no se resigna a que se trate de algo definitivo. Destaca que la clave de ese potencial fue el trasvasamiento generacional que impulsó Perón, y alerta contra el poder de las burocracias, que pretenden eternizar a actores y situaciones de hecho, desmoralizando muchas veces a los mejor intencionados.

La política debe tener un programa -asegura-, definir tácticas y estrategias, y fijarse objetivos de transformación capaces de motorizar sueños colectivos. La síntesis entre el conductor político y esas expectativas sociales caracteriza a las grandes empresas históricas.