Caso Próvolo: Vaticano aún no expulsará a los dos curas condenados por abuso sexual de menores

Actualidad Mendoza

Los curas Horacio Corbacho y Nicola Corradi fueron condenados a 45 y 42 años de prisión, respectivamente, en el histórico juicio por el abuso sexual de menores en el ámbito del Instituto Próvolo. En tanto, el jardinero Armando Gómez recibió una pena de 18 años de cárcel por delitos similares, también consumados en el ámbito del instituto religioso para niños hipoacúsicos.

Según explicaron al medio La Nación, la Santa Sede queda ahora a la espera de la conclusión del caso en la sede civil argentina. Sólo con una sentencia definitiva, en efecto, podrá avanzar el proceso canónico contra los sacerdotes implicados, que podría concluir con su dimisión del estado clerical, es decir, su expulsión del sacerdocio.

El veredicto que se dio a conocer no basta para que la Iglesia avance en el proceso canónico contra los implicados ya que es necesaria una sentencia definitiva en un juicio eclesiástico contra los curas, que actualmente está en curso en el Vaticano.

La Congregación para la Doctrina de la Fe -el organismo de la Iglesia que se ocupa de delitos de esta envergadura- alegaron dificultades en el desarrollo del proceso debido a la falta de acceso a la información necesaria.

«No hemos podido proceder en el proceso canónico porque nunca tuvimos más información que la de los medios, ya que las autoridades judiciales argentinas no nos dieron acceso a las actas y pruebas del proceso civil», indicó una y agregó: «Por eso esperábamos el fallo y hay expectación en que termine en forma definitiva el proceso civil allá para poder disponer de las actas, valorar los hechos e imponer la pena canónica correspondiente».

Corbacho, de 59 años; Corradi, de 83, y Gómez, de 57, llegaron al juicio como acusados de abusos de menores sordomudos e hipoacúsicos en centros educativos de La Plata y Mendoza gestionados por el Instituto Próvolo.

En la causa, que tiene una decena de víctimas de entre 4 y 17 años de edad, Corbacho había sido imputado por 16 hechos que incluyen «abusos sexuales agravados con y sin acceso carnal y corrupción de menores», mientras que a Corradi lo acusaron por cinco y a Gómez por otros cuatro.

El juicio se desarrolló desde el 5 de agosto pasado en la Sala 6 del Fuero Penal Colegiado. Al tratarse de un caso con delitos de instancia privada, la lectura del veredicto se llevó a cabo a puertas cerradas, aunque el Servicio de Información Judicial de Mendoza lo transmitió por Youtube.

Tras la sentencia, el tribunal le indicó al Ministerio de Salud que se les otorgue tratamiento psicológico o psquiátrico a las víctimas y que se les garantice la medicación que sea necesaria de manera gratuita hasta la recuperación.

En esa línea, los jueces también recomendaron a la Dirección General de Escuelas que brinde opciones educativas o capacitaciones formales, educación terciaria, universitaria o becas de estudio, según las necesidades de cada víctima.

«Esto es el comienzo de algo y estamos esperando que a partir de hoy se abran puertas que se fueron cerrando durante todos estos años. No sólo en el caso Próvolo, sino en todos los hechos de abuso», dijo Cecilia, madre de dos ex alumnos del instituto Próvolo y denunciante en la causa.

Y agregó: «Mi hija hoy tiene 25 años y no está viviendo en Mendoza, pero vivió este momento a la distancia. No quiso venir a la sentencia, no hubo forma de convencerla. Pero a la vez es su forma de cerrar toda esa etapa».

Se trata de la segunda condena por el mismo caso, debido a que ya había sido sentenciado a diez años de prisión Jorge Bordón, un monaguillo que también trabajaba en el establecimiento y fue hallado culpable de once abusos.

Además, Graciela Pascual, la monja Asunción Martínez, docentes, una cocinera y una profesional de la salud mental podrían ir a juicio oral por no radicar las denuncias por los casos de pedofilia y corrupción de menores.

La audiencia para fijar la fecha de debate se realizará el próximo 17 de diciembre.

La «oportuna solidaridad» del Arzobispado mendocino

Si bien todos estos años se ocultaron las atrocidades que sucedían en el predio de Luján de Cuyo y en La Plata, ahora con «el diario del lunes» y con las condenas ya firmadas, la Iglesia quiere limpiar su imagen y mostrarse «ahora» solidaria con las víctimas.

Tras su silencio, el arzobispado de Mendoza emitió un comunicado de prensa al conocerse, en la mañana del 25 de noviembre, la sentencia que declara la culpabilidad de los acusados.

En el comunicado expresan solidaridad y cercanía con las víctimas y sus familias, al tiempo que reafirman su compromiso “con la prevención, la transparencia, la verdad y la justicia para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad”.

Texto completo del comunicado

En estas horas, la Justicia ha declarado culpables a los acusados por los hechos denunciados en relación con el Instituto Antonio Próvolo, perteneciente a la Asociación Civil San José.

Como Iglesia, queremos trasmitir una vez más nuestra solidaridad y cercanía a las víctimas y sus familias, quienes han denunciado haber sufrido las más aberrantes vejaciones. Lo que han relatado estas personas ha horrorizado a toda la sociedad mendocina. Así lo hemos experimentado en nuestras comunidades cristianas. Todos nos hemos sentido desconcertados y dolidos.

Junto a toda la sociedad nos sentimos desafiados a seguir trabajando para evitar que estas situaciones se repitan. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor; por eso, urge reafirmar nuestro compromiso con la prevención, la transparencia, la verdad y la justicia para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.

Mendoza, 25 de noviembre de 2019. 
Oficina de Prensa del Arzobispado de Mendoza