«Vendimia» es para Mendoza mucho más que una celebración de luces de colores, artistas, bailarines para el turista. Es el sentimiento vivo del trabajador de la vid y el resultado de años de trabajo y la vendimia es el símbolo de la alegría por el final de la cosecha. No obstante, la realidad socioeconómica del productor vitivinícola mediano y pequeño, no tiene muchos motivos para el festejo y, en cambio, ve la realidad con mucha preocupación. La Confederación Intercooperativa Agropecuario Limitada (CONINAGRO) expresó en un comunicado su alarma ante la situación de los productores vitivinícolas con respecto a la cosecha 2019. Los altos costos de la producción y bajos precios que se manejan hacen difícil afrontar la actividad cultural de mayor costo en el proceso.
Mañana, 1º de febrero, se viene un nuevo «regalo» para los productores… el aumento de las facturas eléctricas consecuencia de los precios estacionales dispuestos por la Secretaría de Gobierno de Energía de la Nación. Este aumento repercute profundamente en los productores que utilizan pozos para regar sus producciones. Para ellos la suba promedia un 29% y la preocupación es mayor por el uso intensivo de energía que se hace en esta época para riego.
Algunos números sirven para reflejar la incidencia de este factor en los costos de producción. Se estima que el incremento tarifario anunciado impactará fuertemente en el bolsillo del productor vitivinícola, aumentado el costo de su factura eléctrica en un 29% (respecto de la situación sin aumento).
Realmente «la celebración vendimial» resulta ser más un trago amargo y avinagrado…
BienCuyano comparte el comunicado:
Preocupa la vendimia en Mendoza
La fuerte crisis que afecta al sector vitivinícola amenaza con frustrar la cosecha de vid.
Comenzamos a percibir, con preocupación, que el productor independiente no está encontrando establecimientos donde ubicar su uva. Esta labor es la de mayor peso relativo en los costos del ciclo productivo. Para un productor de uva tinta común, levantar la cosecha con asistencia crediticia pasa a representar el 28% de los costos de producción y, para uno de vino blanco, el 31% de los valores de producción.
Con el objetivo de que no quede finca sin cosechar, CONINAGRO propone un trabajo en conjunto público-privado para ayudar al productor pequeño y mediano. También para apoyar a las pequeñas bodegas. Una alternativa es impulsar métodos de asociativismo, defender a ese pequeño y mediano productor, para producir en escala y pueda, defender el precio de su producto.
A esta preocupación se suman diversos factores que amenazan con presionar el quebranto de las pymes vitivinícolas: El aumento de los costos de insumos valuados en dólares, la suba de las tarifas en los servicios (en especial la tarifa eléctrica), la gran presión tributaria, la reducción de los reintegros por exportaciones y el aumento de las retenciones, sumado a la caída del precio de la materia prima. Ante tamaño panorama, se deben constituir de manera urgente herramientas focalizadas en rescatar la agricultura de Mendoza.
Carlos Iannizzotto, presidente de CONINAGRO, sostiene que “la percepción que hay en el ambiente productivo es de desaliento ya que varias bodegas no recibirán uva y hay un porcentaje muy alto de productores sin destino. Dicho sector atraviesa desde hace meses un panorama complicado por la constante caída del consumo produciendo así la existencia de un sobre stock vínico que amenaza con disminuir aún más los precios que ya bajaron con respecto a 2018.”
Sería un duro golpe para Mendoza que pequeñas bodegas cierren, y que estos factores que acorralan al productor y lo dejan sin alternativas, lo lleven a dejar la uva en el parral, el ajo en las chacras o la fruta en la planta perdiendo todo el trabajo del año, las inversiones y los costos afrontados. Las familias, los empleos y el futuro vinculado a la agricultura quedarían comprometidos de manera gravísima. Por estas razones, junto a las autoridades nacionales y provinciales debemos desandar un camino conjunto para encontrar soluciones coyunturales, pero que a la vez sienten las bases para una política estable y sostenible.
