Por Mg Alicia C. Barrionuevo (abogada-ex candidata a diputada nacional FDT-Protectora)

El Ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, llegó a Mendoza el pasado 8 de noviembre, en el marco de los daños sufridos en la producción por la helada tardía, trayendo una serie de medidas para paliar la crisis de manera rápida y eficiente en distintas provincias, y así aliviar a tantas familias que lo perdieron todo. De dicho encuentro participaron legisladores nacionales, provinciales, empresarios grandes y pequeños, intendentes, concejales de distintos partidos políticos, el Gobernador Suarez, entre otr@s.

Es evidente que la gente está AVIDA porque se dejen de lado los partidismos, los egos, y logremos de una vez por todas, pensar y concretar un Acuerdo que comprometa a tod@s a trabajar en conjunto. Este es el oxígeno que necesitamos ante tanto odio improductivo que cada día nos insuflan desde distintos sectores y de algunos medios de “desinformación”.

Ha llegado el momento en que la crisis permanente logre parir acuerdos estabilizadores. No se puede hacer, por ejemplo a nivel provincial, la reforma del Estado si antes no convenimos sobre un sistema de creencias compartido que parta del reconocimiento de la cultura del trabajo, que implica poner al trabajador como eje de la economía social de mercado.

Hay que entender que esa economía será social si es seguida por un acotado intervencionismo del Estado en el terreno laboral, y planificarla en la integración de los cuatro oasis mendocinos, fomentando las Pymes, e implementando líneas de crédito para el agro y la industria. Todo hecho con enorme transparencia y publicidad, con participación de los distintos sectores. Este Estado implica repetirnos un gobierno de ideas y valores, lo que Raymond Aaron, llama “ideocracia”. Esto implica, en primer lugar, acordar políticas públicas sobre el cambio climático de manera urgente.

En Mendoza hace tiempo se instalaron claras señales de este deterioro ecológico que pone en riesgo a los oasis habitados de la provincia, las cuales se traducen en una crisis hídrica que parece no tener fin, sequías prolongadas que diezman los cultivos, deshielos que no alcanzan para alimentar los caudales de agua, entre otras consecuencias nefastas.
Educación y salud. Un Estado ético educa obligatoria y gratuitamente y hace posible un sistema de salud y de calidad para tod@s los mendocin@s, sin olvidar a quienes lo hacen posible. Es necesario un pacto extrapartidario, por el que las dirigencias se comprometan a que -quien resulte elegid@- cumplirá un programa común que los demás apoyaremos. Es hora de olvidar los agravios, reconciliándonos para poder construir el futuro de Mendoza.
