Días pasados vio la luz una de las campañas, quizás, más originales salidas de las usinas que alienta el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta: realizar un casting entre vecinos para promoverlos a candidatos en la Ciudad como aspirantes a diferentes cargos, entre ellos, legisladores y comuneros, a la que denominaron ¿Te votarías?
Los requisitos: tener residencia en CABA y someterse a un casting de pureza ideológica, o sea, compartir a pie juntillas los preceptos políticos y filosóficos que fomenta el PRO, la fuerza creada por Mauricio Macri que gobierna la Ciudad desde 2007.
So pretexto de renovar la política y darle espacio a gente que no provenga de estructuras partidarias, las que seguramente están contaminadas con prácticas como la militancia, que a juzgar por Larreta y su gente, son no deseadas, se propusieron escarbar entre los vecinos porteños que nunca hayan sido candidatos ni funcionarios y que no pesen condenas sobre ellos; pasado ese primer filtro, sigue el casting, al que ellos denominan proceso de selección.

Como si fuera un reality, los primeros 200 aspirantes deberán, primero afiliarse al PRO, jurar compromiso y lealtad con el partido, para luego someterse a un proceso que incluye distintas actividades, como charlas, para que expresen sus ideas, después de esto los evaluadores determinarán si pasaron exitosamente la «prueba ácida» de pureza.
De esos 200, después de pasar el tamiz ideológico que elimine a cualquiera que los “caza talentos” consideren que pueda defeccionar en sus convicciones, se seleccionarán a los 34 elegidos, puros de toda pureza, hombres y mujeres que serán fieles y leales a Larreta, sin antecedentes de ningún tipo (partidarios, ideológicos y penales), seguramente con estudios y que se comprometerán a defender la gestión del PRO.
Se alumbrarán así a candidatos de probeta, con una matriz definida, hechos para que actúen de una manera determinada y preparados para repeler cualquier cuestionamiento, con un manual de respuestas pre-armadas, que ajustarán sus discursos a lo que dicte la usina y no se saldrán del modelo, porque el lavado de cabeza que habrán recibido habrá sido tal que responderán como Cyborgs y no como humanos.

Por supuesto que nada tiene de malo en hacer un casting de candidatos, tomarles pruebas de lealtad y fidelidad, adoctrinarlos y “couchearlos”; el riesgo que esto conlleva es que esos aspirantes a servidores públicos podrán ser buenos en aplicar las políticas que determine Larreta, pero el laboratorio nada les habrá enseñado sobre lo más importante que se requiere para servir al otro: la empatía, la sensibilidad para detectar una carencia y no regirse por la crueldad de la Planilla Excel.
Es muy probable, por no darlo por seguro, que esta prueba de “Castingcrasia” porteña prospere en todo el país si en 2023 triunfa a nivel nacional el modelo propuesto por Mauricio Macri; veremos, entonces, replicado a lo largo y a lo ancho del territorio argentino el mismo modelo que en CABA: convocatoria a personas que le juren lealtad y fidelidad al PRO para que salgan formateados para aplicar las medidas que se elaboren en sus usinas, mucha Planilla Excel y nada de empatía y sensibilidad social.

José Luis Lamanna
DirectorLAMANNA & Asoc.
Consultores en Comunicación
