La desocupación en el Gran Mendoza alcanzó en el segundo trimestre de 2021 una suba del 8,5% de la población económicamente activa, mientras que la subocupación fue de 16,7%. Para graficarlo de otra manera, actualmente en el Gran Mendoza, unas 45 mil personas se encuentran fuera del mercado laboral, según los registros publicados por el INDEC en la semana pasada.
El crecimiento leve muestra que unas dos mil personas fueron expulsadas de la economía formal y asalariada entre el primer y el segundo trimestre de este año. El registro da cuenta que la cifra local es más baja que el promedio nacional, que fue de 9,6%.

En concreto, la tasa de empleo en el principal núcleo urbano de la provincia es del 47,2%, es decir, la mitad de la población está parada «a los tumbos». En ese preocupante contexto, el candidato a diputado nacional por el Frente de Izquierda, Víctor da Vila señala «A esta altura, negar que los gobiernos que se alternaron en las últimas décadas, llevaron a la población a la actual situación desesperante, sería como intentar tapar el sol con la mano. No son gratuitas las cientos de fábricas cerradas y las miles de familias que se quedaron sin un ingreso. No fueron gratuitos los acuerdos con el FMI pasados y por venir, ni con el Club de París, ni con ningún organismo de crédito. Nadie vio un peso para mejorar ni un poquito las condiciones de vida de las mayorías populares».

El referente del Partido Obrero en Mendoza agrega «Quienes se preguntan por qué los piqueteros son cada vez más, deben simplemente mirar la realidad de frente y entender que una familia tiene que comer, alimentarse y tener donde vivir con dignidad. El pueblo trabajador sabe que para eso necesita vender su fuerza de trabajo al menos por unas horas y, en el mejor de los casos, a cambio de un salario mensual. Sin trabajo, los piqueteros van a ser cada vez más. No hace falta inventar nada, la gente se moviliza por sus necesidades».
«Un corte de calle puede ser molesto, pero lo realmente molesto es ver cómo se parasitan los recursos del Estado, cómo se indexan obras publicas al dólar para garantizar más rentabilidad a las constructoras amigas, cómo se subsidian millonariamente a las grandes bodegas, que pagan dos monedas en pesos a sus trabajadores pero ganan en dólares. Es indignante cómo progresa el curro de la educación privada, que recibe 6500 millones de pesos al año, a costa del desfinanciamiento de la escuela pública, es indignante ver cómo se despilfarran miles de pesos en ‘publicidad de gobierno’ para condicionar la opinión pública», dispara da Vila.

«Cambiar las prioridades equivale a renegar de los síntomas sin atender la enfermedad. Es ridículo pretender solucionar algo ofreciendo un abanico de legislaciones represivas a quienes reclaman, pues el que sabe qué es la necesidad entiende que el hambre no se resuelve ni con el código penal ni con una multa. El celo que se ponen en el ‘respeto de la ley’ no aplica para la parte en donde se debe garantizar el acceso a la vivienda, a un trabajo, a la educación y la salud. Los compañeros del Polo Obrero organizan comedores populares contra el hambre al mismo tiempo que pelean por trabajo genuino y vivienda, para cerrar los comedores y que los niños se alimenten en sus casas. Como debe ser. Quienes insistan atacar a los que reaccionan al hundimiento social que vive nuestro país también son cómplices, y miserables si lo hacen por algún interés particular ¡Trabajo genuino, vivienda y alimentos ya!», concluye el aspirante a llevar la lucha obrera y trabajadores, defender la dignidad de los olvidados, en el Congreso Nacional, Víctor da Vila.
