El repudio del senador Héctor Quevedo frente a los abusos en el Instituto Próvolo: «la institución está en la mira»

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El senador provincial por la UCR mendocina, Héctor Quevedo realizó una «carta abierta» donde se manifestó en contra de los casos de abusos sexuales a chicos discapacitados en el Instituto religioso Próvolo, con una dura carta en la que manifiesta su opinión y marca una postura contundente frente al caso.

BienCuyano reproduce las palabras del legislador:

«Mediante este escrito quiero hacer público mi repudio frente a los hechos que involucran a eclesiásticos del instituto religioso Antonio Próvolo de Luján de Cuyo, por abusos sexuales a menores hipoacúsicos.

Tal como ha sido publicado en los medios de comunicación de la provincia y el país, durante las últimas semanas han salido a la luz denuncias y testimonios de familiares y víctimas que se animaron a confesar y a dar a conocer detalles de los escabrosos actos que cometieron estos hombres contra los alumnos de la institución de Carrodilla.

Y si bien esta situación ha tomado carácter público hace muy poco tiempo, no debemos pasar por alto que uno de los dos curas implicados, Nicolás Corradi de 82 años, tiene antecedentes y  denuncias por casos de abusos en el Instituto Próvolo de Verona en Italia, entre los años 1955 y 1984.

Las denuncias que involucran a Corradi, hablan de “violaciones, masturbaciones obligadas por curas y relaciones de sodomía cometidas en dormitorios” por un grupo de 130 curas que fueron imputados y por decisión de la Iglesia, trasladados a distintas partes del mundo.  En Argentina, Mendoza y La Plata fueron los destinos más comunes, debido a que en estos dos lugares hay sedes de esa institución.

Pese a este antecedente, el cura tomó durante años las riendas de la casa de estudios para chicos sordos y mudos, junto a Horacio Corbacho, quién paradójicamente se consagró en el año 2006 como el primer sacerdote argentino de la “Compañía de María para la Educación de los Sordomudos”.

Estos dos “siervos de Dios”, tenían la obligación de transmitir a través de la educación religiosa en la institución los valores promulgados por la Iglesia, sin embargo, sus aberrantes actos contradicen el mensaje del cristiano y la misión propia de la iglesia.

Pero como si fuera poco pensar que dos religiosos abusaron durante años de niños con distintas discapacidades, se suma la complicidad de otros dos hombres de la sede educativa, que también participaron de estos actos de pedofilia.

Se trata de Jorge Bordón, administrativo y monaguillo de la escuela ubicada en calle Boedo y José Luis Ojeda, un empleado hipoacúsico que padece una leve discapacidad mental, pero que según los estudios psicológicos realizados por la justicia, entiende la criminalidad de los actos cometidos.

El instituto Antonio Próvolo, figura en la página de la Arquidiócesis de Mendoza como una escuela de educación católica que trabaja con niños con discapacidades auditivas en distintos grados y además es albergue, escuela primaria y brinda atención temprana. Sin embargo,  el Padre Marcelo De Benedectis, vocero del Arzobispado de la provincia, indicó que esta congregación, no depende del Arzobispado provincial, sino de la propia congregación en Italia.

Pese a esto y por intervención de  Senado de la Nación y Julio Cobos, quien preside la Comisión de Relaciones Exteriores y de Culto, salió a la luz hace muy pocas horas, que “la congregación Antonio Próvolo tiene su encuadre dentro del Derecho Pontíficio, lo cual significa que tiene su órbita en la Santa Sede, dependiendo en forma local del obispo del lugar”. Esto significa que tanto los imputados, como la institución que está en la mira, dependen directamente del Arzobispado de Mendoza, aunque sus autoridades hayan querido despegarse de esta responsabilidad.

Hasta el momento la justicia han confirmado 10 casos de delitos de abuso sexual con acceso carnal, agravado por la guarda y la convivencia preexistente con menores, que se realizaron por los cuatro imputados.

Sin embargo,  por los testimonios y denuncias que ha recibido la justicia en los últimos días, se estima que son alrededor de 60 los chicos abusados por los acusados.

Las violaciones habrían ocurrido entre los años 2007 y 2009, pero en su momento algunas víctimas no se animaron a denunciar, y otras que si lo hicieron sus familias, quedaron con las causas en suspenso por inacción judicial, porque en ese entonces, según advierten testigos,  “los chicos abusados por ser sordos y mudos, no estaban en condiciones de declarar”.

Por la gravedad de los hechos, el Gobierno de Mendoza intervino el instituto Próvolo tras las denuncias por abusos sexuales y a través de Francisco Fernández, director de Asuntos Jurídicos de la Dirección General de Escuelas, conformó una mesa que monitoreará el desarrollo de las actividades, vigilará el accionar de los empleados, el plantel docente e impedirá el contacto de la orden religiosa con los alumnos.

Frente a todo lo mencionado y teniendo en cuenta la gravedad de los hechos, me solidarizo con las víctimas  y sus familias  y manifiesto mi total repudio y rechazo a los autores de estos aberrantes abusos.

Así mismo, en mi papel de Senador y Legislador provincial, ofrezco mi colaboración para ayudar a esclarecer los casos y le solicito a la Justicia que continúe trabajando de forma incansable, para que la verdad se esclarezca  y los culpables paguen por sus actos malintencionados hacia estos chicos, que por su condición son más vulnerables».

 

Héctor Quevedo

Senador Provincial  UCR