Se vence la lista de precios máximos y los vivarachos están en la gatera con la remarcación. Vadillo exige «control»

Actualidad Mendoza

Como estaba previsto, el Gobierno Nacional extendió hasta el próximo 30 de junio, inclusive, los precios máximos de 2300 productos que integran la canasta de consumo masivo. La medida fue anunciada a través de la Resolución 133/2020, publicada hoy en el Boletín Oficial.

De esta manera, las autoridades nacionales decidieron seguir adelante con esta iniciativa que obligó a los comerciantes a retrotraer los valores de venta de varios alimentos y artículos de necesidad, a los vigentes hasta el 6 de marzo pasado y fijar una lista de referencia con valores máximos tiene por objetivo garantizar el abastecimiento y controlar el abuso de precios frente al impacto de la pandemia del Covid-19 .

Este congelamiento de precios de la canasta básica de 2300 productos era un beneficio a los consumidores y un alivio para el bolsillo en un momento tan particular como es el contexto de pandemia.

El problema empezó cuando los ciudadanos denunciaron que las cadenas de supermercados y almacenes estaban remarcando los precios antes de que comenzara a regir el programa. Y era cierto, los remarques llegaban hasta un 300%, en algunos productos como el alcohol en gel incluso más.

El legislador provincial de Protectora, Mario Vadillo, presentó en marzo un proyecto que tiene por objeto solicitar que “Dirección de Fiscalización y Control fiscalice sobre el aumento desmedido de precios, desabastecimiento y violación de condiciones sanitarias de diferentes establecimientos, durante el transcurso del aislamiento obligatorio”.

Sin embargo la solicitud no viene desde ahora: En el 2018, a través de un proyecto solicitó que la Dirección de Defensa del Consumidor informe sobre el programa Precios Cuidados, ya que se registraban hechos como la escasa variedad de productos incluidos en el programa, mientras que los precios no eran debidamente informados con la cartelería. “Los productos económicos de este programa se encontraban en lugares escondidos y poco visible” contestaba para entonces.

Aumento de precios y desabastecimiento

Pero el hecho de que en estos momentos de cuarentena, ni siquiera crezca la producción de alimentos se convierte en un dato sobresaliente acerca de la severidad de la crisis económica.

A nivel nacional, el aumento en general en los precios en el mes de abril fue del 1.5%. La inflación marco un acumulado del 45.6% durante los últimos 12 meses.

En cuanto a la suba de precios, respecto a los productos estacionales fue del 4.8 % y en alimentos y bebidas 3.2% en general.

En cuanto a los productos alimenticios que más aumentaron se encuentran: La cebolla 30%, naranja 57%, queso, pescado, zapallo, huevos, (9.5%) carne picada, tomate 10% aprox.

Y se prevé que en productos como café, aceite, harinas y fideos, además podrían tener incrementos de hasta 15%, por efecto de la quita de las bonificaciones. 

Cuáles son las maniobras más utilizadas? Las empresas fabricantes de alimentos comenzaron a eliminar prácticamente todas las bonificaciones que les otorgaban a sus clientes (comercios), que eran utilizados como forma de fidelizar una marca o mejorar las ventas de determinados productos. Estos cambios aplicados por los fabricantes no significaron modificaciones en las listas de precios pero sí abultan las facturas que las grandes cadenas comerciales terminan pagándoles.

Otras de las maniobras es el “desabastecimiento”, es decir dejar sin productos a los comercios, y los propios comercios en dejar góndolas vacías, sobre todo en los productos que están fuera de precios máximos que son los que no tienen control y pueden aumentar sus precios.

Precios sin control en los almacenes barriales

En los almacenes barriales que no forman parte del acuerdo de congelamiento, y de hecho los precios a los que venden los alimentos suelen ser más altos que en las grandes superficies, salvo de aquellos productos de segundas y terceras marcas que les llegan a través de pymes (que son muy pocas y no tienen producciones grandes que lleguen a abastecer a todos los comercios); porque tampoco pudieron acceder a precios reales en los mayoristas.

Es decir, para los consumidores, el impacto de los aumentos va a llegar por doble vía: por un lado, la desaparición de las promociones, descuentos, 3de 2×1, etc. en las grandes cadenas. Por el otro, un aumento directo en los autoservicios y almacenes, que quedaron afuera de la regulación del Gobierno.

Además existen leyes tales como la ley de defensa del consumidor, ley de lealtad comercial y defensa de la competencia, ley de góndolas, entre otras; que de aplicarse correctamente podrían cambiar un poco este desfasaje y manejo monopólico del mercado, de la fijación de precios y la producción en general; permitiendo mayor competencia entre mayor cantidad de empresas, sobre todo las más chicas, y que ello repercuta en un menor costo para el consumidor.

“Considero que está faltando, como siempre, la voluntad política de proceder sobre grandes cadenas de supermercados, que si se concreta, se estaría pegando también a esos grandes formadores de precios, que son los productores de alimentos de la Argentina. Seguiré pidiendo para que se realice el control como corresponde como vengo haciendo desde 2018”, finalizó el diputado Vadillo.