Estamos en medio de una situación inédita en nuestro país, donde el contexto mundial también conforma un oscuro panorama de crisis social, económica y sanitaria. En esta tormenta se vislumbran ciudadanos honestos y solidarios, pero también salen a la luz otros personajes: los oportunistas, los estafadores, los especuladores, los individualistas y aquellos que aprovechan la situación para sacar su propia ventaja.
La abogada Alicia Barrionuevo desarrolla una reflexión sobre la responsabilidad de los que toman decisiones en medio de esta nefasta pandemia, de quiénes informan y de nuestro compromiso como ciudadanos.
Hoy más que NUNCA necesitamos TRANSPARENCIA E INFORMACIÓN veraz.
Por Mg Alicia C. Barrionuevo (abogada)
Quisiera hacer un llamado a todas las autoridades e instituciones públicas para proteger a quienes denuncian los daños, abusos y faltas graves que surgen durante este período de crisis causado por la pandemia de COVID19.

La pandemia de COVID-19 pone de relieve la importancia de la rendición de cuentas, la necesidad de regular teniendo como base información confiable de nuestras instituciones públicas y de nuestros gobernantes. Los ciudadanos de cada país afectado necesitan conocer la verdad sobre la propagación de la enfermedad a nivel local e internacional para responder de manera efectiva y así ayudar a proteger sus comunidades. La equidad, la transparencia y la cooperación son vitales y máxime durante una pandemia.
Ya hemos visto ejemplos de irregularidades y mala gestión en nuestras instituciones públicas, mercados y negocios como resultado de COVID-19.
Las áreas de enorme preocupación incluyen: la capacidad del sistema de salud, la contratación pública, el desempleo, la violencia de género ejercidas durante este aislamiento, femicidios, precarización del trabajo, las violaciones a la salud, la seguridad, la legislación laboral, prácticas desleales de competencia, abusos del mercado, entre otras.

La recopilación transparente de datos es fundamental para lograr alcanzar la confianza de los ciudadanos en nuestra capacidad para superar esta crisis. Esto, es incluso más importante, cuando las protecciones normalmente provistas por los pilares democráticos fundamentales de nuestras sociedades son acortados como ocurre en nuestra provincia y país.
El uso de poderes extraordinarios por parte de los gobiernos sin una adecuada supervisión pública y transparencia crea un riesgo tangible sobre el alcance y su posible uso indebido.
Cuando las decisiones se toman en condiciones de emergencia, lejos del escrutinio democrático, los denunciantes pueden desempeñar un papel vital de alerta temprana. Son el mecanismo correctivo a prueba de fallas en cualquier sociedad, especialmente en una crisis de salud internacional cuando el derecho del pueblo a saber, puede tener implicaciones de vida o muerte. En este tiempo de crisis debemos alentar a los ciudadanos y trabajadores a que participen, para garantizar que la responsabilidad adecuada sea mantenida en nuestros gobiernos, y en la defensa de los derechos humanos. Durante esta pandemia ya hemos sido testigos de abusos.
El costo de acciones como la vulneración a la libertad de expresión y acceso a la información pública son los que mayormente afectan a los miembros más vulnerables de nuestras comunidades: adultos mayores, personas de escasos recursos, comunidad LGBTQ, personas privadas de su libertad, trabajadores precarios, así como trabajadores de primera línea en la crisis, etc.
La denuncia de irregularidades ha demostrado ser una herramienta poderosa para luchar y prevenir acciones que menoscaban los derechos fundamentales de los ciudadanos. Por esto, quiero hacer este llamado a todas las autoridades públicas para proteger a quienes exponen daños, abusos y faltas graves durante la crisis de COVID-19.

Los trabajadores corren riesgos diariamente para mantener los muchos servicios esenciales en los que confiamos, especialmente en estos tiempos, nuestros servicios de salud, atención para el cuidado de ancianos y otros servicios sociales y públicos, así como el suministro de alimentos y la logística, solo por nombrar algunos. La salud y la seguridad, la corrupción y otros abusos deben ser reconocidos y protegidos. Sus revelaciones, así como las de todos los ciudadanos son vitales para prevenir grandes desastres y reducir los impactos de la crisis en todos nosotros, especialmente en los miembros más vulnerables de la sociedad y nuestros sistemas democráticos.
