El impulso del ajedrez que le brinda San Luis tuvo sus resultados: El gobernador recibió a los campeones argentinos

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El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, recibió este jueves en Terrazas del Portezuelo a Diego Flores y Ayelén Martínez , los flamantes campeones nacionales de ajedrez,en el marco de la 91ª Final Argentina Absoluta y el 69º Campeonato Argentino Femenino Superior, títulos obtenidos en Buenos Aires.

Acompañados por el rector de la Universidad de La Punta, Fernando Salino, el secretario de Extensión, Paulino Gómez Miranda, la WGM Claudia Amura, y la maestra internacional, Guadalupe Besso, los ajedrecistas fueron felicitados por el jefe de Estado provincial, quien aseguró estar “inmensamente feliz” por el logro obtenido.

En torno a una mesa ubicada en el centro del despacho del gobernador, los representantes de la Escuela de Talentos de la ULP armaron un tablero para recrear las partidas que consagraron a Flores y Martínez. Primero, el gran maestro explicó cómo salió a jugar el encuentro consagratorio ante Diego Valerga, que le valió su quinto título argentino; luego, Martínez y Amura revivieron la partida que las enfrentó y que terminó en tablas.

En la ocasión, Rodríguez Saá les anunció que para el día en que se recuerda la fundación de San Luis, el próximo 25 de agosto, “recibirán el mayor premio que da la Provincia: el Premio Pueblo Puntano de la Independencia y una medalla para los participantes”.

Seguidamente, y luego de comentarle al gobernador sobre su próximo desafío, la edición 42ª de las Olimpíadas de Ajedrez en Bakú (Azerbaiyán), Martínez consultó al primer mandatario sobre cómo el juego ciencia se incorporó a la vida de la provincia. El gobernador respondió recordando “la época de oro que tuvo el ajedrez de San Luis, en la década del 50” y mencionando, a modo de homenaje, a destacados ajedrecistas como Gilberto Sosa, Luis Lucero (cuñado de Sosa), Alfredo Ordóñez, Nicolás Páez, José Herrera y el paraguayo Alejandro Buchaman.

Anteriormente los campeones en conferencia de prensa habían señalado detalles de su hazaña. “Ganar un torneo de mayores es muy importante en la carrera de un ajedrecista. Pero más allá de que este doble triunfo lleva nuestros nombres, creo que es el resultado del trabajo que viene haciendo la provincia de San Luis, a través de la ULP, hace más de 10 años. Personalmente, lo vivo con una satisfacción muy grande porque me permite devolver todo lo que me brindan a diario”, aseguró Ayelén Martínez, la nueva campeona argentina, quien se proyecta al mundo desde la Escuela de Talentos de la ULP.

De igual modo, Diego Flores, entrenador de este espacio donde se forman los ajedrecistas puntanos más destacados, enfatizó: “Este es, sin dudas, un éxito del Programa Ajedrez de la ULP. Estoy muy agradecido con toda la Universidad que hizo posible mi participación, y en especial con Claudia Amura (quíntuple campeona argentina y una de las impulsoras del juego ciencia en la provincia), quien confió en mí para que pudiera venir a dar clases acá”.

Si bien Flores y Martínez no nacieron en este terruño (él es oriundo de Junín, provincia de Buenos Aires; mientras que ella es de La Rioja), se sienten orgullosos de representar a una provincia donde el ajedrez es una política de Estado.

“Cuando era chico no tuve ni por asomo el apoyo que reciben los chicos de San Luis. Este es el mejor lugar de la Argentina y me atrevería a decir del mundo donde pueden practicar esta disciplina. Tienen todas las herramientas para crecer y convertirse en ajedrecistas de primera”, destacó el quíntuple campeón argentino de ajedrez.

Por su parte, la alumna de la Escuela de Talentos subrayó: “Que los dos máximos títulos nacionales hayan quedado en San Luis no es casual. Siempre les digo a los chicos que se animen a soñar en grande y se jueguen por lo que quieren, porque en esta provincia van a encontrar el respaldo necesario para llevar su pasión bien lejos”.

Antes de despedirse, los campeones argentinos le obsequiaron al jefe de Estado, en nombre de la Escuela de Talentos de la ULP, el tablero utilizado al comienzo de la reunión para revivir las partidas, que fue traído por Amura luego de disputar las Olimpíadas de Ajedrez en Turquía.