José Luis Ramón: «En el barco del progreso, o nos subimos todos los mendocinos o se suben sólo unos pocos»

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El principal dirigente de Protectora Fuerza Política, el diputado nacional
José Luis Ramón, quiere ser el nuevo gobernador de la provincia de Mendoza, cuando el radical Alfredo Cornejo deje su cargo a fines del 2019.

Este fin de semana intenso y vendimial fue Ramón uno de los protagonistas de la gran fiesta mendocina, que se robó todas las miradas y el centro de atención de los medios locales por su impronta sin los prejuicios del «candidato político típico». En el frio desfile de Carruseles del sábado al mediodía, Ramón ingresó a caballo y vestido orgullosamente de gaucho junto a las Agrupaciones Tradicionalistas Mendocinas, mientras que la casta política «oficial» le daba la espalda al pueblo.

Ramón propone defender los intereses del «hombre de a pie» y lo practica a diario con el cercano diálogo con la gente. «¿Y si los mendocinos dejamos de pelearnos como perros y gatos y nos ponemos todos la camiseta de Mendoza? Esta grieta a nivel nacional solo nos divide y no nos conduce a nada! DEFENDAMOS MENDOZA!!!» viene sosteniendo desde hace tiempo esa misma idea de consenso en numerosas entrevistas y en sus propias redes sociales. Sus intenciones es desarrollar un proyecto «de encuentros» de ideas y «no de lucha de poderes e imposiciones».

El precandidato a gobernador José Luis Ramón conversó con BienCuyano donde esboza las primeras líneas de la Mendoza que quiere para el futuro y la que quiere que los ciudadanos mendocinos respalden con su voto. Todo un desafío para esta nueva fuerza política de noble raíz mendocina.

Ante la pregunta biencuyana de ¿Cómo ves a la Mendoza de hoy?, el diputado nacional respondió «Esa pregunta se responde depende de cómo nos paremos hoy. Si me lo decís como mendocino que soy, es realmente una potencia. Sin dudas, es una de las provincias más poderosas de la Argentina, con muchas posibilidades de poder despegar como un lugar de desarrollo, y del cual cada mendocino pueda tener una calidad de vida muy buena y de trabajo«.

Sin embargo, agrega «El gran problema que yo veo para analizar esta Mendoza que me gustaría tener y que seguramente soñaron nuestros abuelos, y es lo que me impulsa hoy estar involucrado en la gestión política, es que en el barco del progreso o nos subimos todos los mendocinos o se suben solo unos pocos«.

Ramón ejemplifica «Por qué te digo esto… por nombrar un sector, por ejemplo, la viticultura, que tiene que ver con los pequeños y medianos productores de la vid, están siendo relegados de las políticas públicas porque al no existir intervención estatal, un reducido grupo de tres grandes empresas, económicamente muy poderosas se han apoderado del comercio de la viticultura en todos los aspectos. Primero porque necesitan competir en grandes mercados externos que generan una gran cantidad de divisas para el país, lo que no significa que hay que descuidar al pequeño y mediado productor que fue el que le dio origen y es, a mi opinión, el motor de desarrollo del la producción de Mendoza».

«Esto tiene que ver con la falta de consideración del que ejerce la política pública de no controlar la manera que hacen negocio el pequeño productor en relación con las grandes empresas. Creo que eso es neurálgico. Si lo trasladás a cada una de las actividades económicas de la provincia sucede lo mismo: las mineras, petroleras, en turismo, en transporte público, que generan una concentración de la actividad económica en manos de unos pocos. Y se va a contramano de algo que nosotros venimos luchando desde hace años que es, una idea de control a través del libre mercado, libre comercio, que se desarrolle y compita por igual en cualquier actividad que se ponga en marcha», añade.

«Ahora bien, el verdadero mercado debe tener un control, especialmente el control de la competencia. Lamentablemente tanto en nuestro país como en Latinoamérica el proceso de control de la competencia no se aplica, entonces las empresas absorben el mercado y se convierten en monopolios, no invierten y terminan brindando un servicio al Estado paupérrima, de altos costos y baja calidad, que termina haciendo que la vida del mendocino no se le vea facilitada», afirma el hombre de Protectora.

Agrega «Entonces…volviendo a la pregunta de ‘¿cómo veo a la Mendoza, hoy?’ La veo sometida por un pequeño grupo de grandes empresarios que «atada a la teta del Estado» porque no controla, se ha apoderado de los distintos sectores que hacen a la producción y el desarrollo de la provincia«.

«Por otro lado, en el caso de los servicios públicos, podemos entender si son un bien de mercado o cumplen su función de servicio público? La política es la que tiene que resolver esa situación. Si es un bien de mercado, como se lo concibe hoy, es un modelo de prestación de servicio que se trabaja desde la política y el control tienen que estar asegurando el resguardo de los costos de las empresas, de las inversiones y de su rentabilidad. Mientras que si fuera un servicio público, el Estado tiene que asegurar que el proveedor, no una empresa, sino el proveedor del servicio tenga una prestación que sea adecuada, que tenga posibilidad de acceso para todos los ciudadanos, que se exhiba la información pública que corresponde y, por sobre todas las cosas, que se le cuide el interés económico de las acciones que paga por ese servicio. La economía no es tu tema de partidos políticos, sino es una cuestión de gestión de desarrollo al servicio del pueblo», concluye el hombre que defiende los intereses del «hombre de a pie», el ciudadano que trabaja todos los días para ver una Mendoza mucho mejor.