Con total impunidad estuvo Prat Gay! El hombre que endeudó millonariamente a Mendoza junto a Cornejo ahora habla «de soluciones económicas» con cara de piedra en plenitud

Actualidad Mendoza

Si la gente tiene bronca es justamente por estos personajes que ahora «pululan» con total impunidad brindando «soluciones mágicas» para la política económica Argentina… uno ya estuvo hace unos meses y era un fracasado de la gestión Macri que se fue llorando del Banco Nación por incapacidad, Carlitos Melconián; ahora apareció otro fiasco en la provincia, de la mano del cornejismo, el ex ministro de ministro de Hacienda y Finanzas Públicas de la gestión Macri, Alfonso Prat Gay, el mismo ejecutor
de la millonaria deuda que junto al por entonces gobernador Alfredo Cornejo contrajeron todos los mendocinos y aún tiene que empezar a pagar por varios años a los acreedores externos. Ahora el fracasado habla de economía con total cara de piedra y tira «a los aplaudidores de Cornejo» las «soluciones mágicas» que no pudo resolver cuando tenía el poder y era el ministro estrella de Mauricio Macri.

Cuando el gobernador Cornejo emitió los bonos para endeudarse por 500 millones de dólares lo más pesado a futuro era el  impacto de los vencimientos. El macrismo llevaba meses en el gobierno y el entonces ministro de Hacienda y «cómplice» Alfonso Prat Gay autorizaba deudas de los gobernadores sin demasiado trámite.

En su momento Cornejo argumentó que la deuda la tomaba para paliar el déficit fiscal heredado por su antecesor, el peronista Francisco «Paco» Pérez, pero las sucesivas devaluaciones durante el macrismo se convirtieron en una abultada carga para el presupuesto.

«El Muerto de Cornejo-Prat Gay» comenzará a pagarse recién en 2023, es decir que el grueso de los pagos queda para el gobernador que suceda a Rodolfo Suarez en el cargo: un hermoso «regalito» que tendrá quién se siente en el sillón de San Martín en el inicio de su gestión.

El predicador Alfonso Prat Gay que ahora sí la tiene «clarísima»

Durante una charla que tuvo como escenario la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo y en el marco de la Escuela de Formación Política, el ex ministro de Hacienda y Finanzas Públicas de la Nación y ex presidente del Banco Central, hizo un profundo análisis de la actualidad económica argentina y descartó de cuajo la posibilidad de eliminar la moneda nacional.

Participaron del encuentro, la diputada nacional Pamela Verasay, el presidente de la Cámara de Diutados Andrés Lombardi, los diputados Diego Costarelli, Daniel Llaver, José María Videla Sáenz y la senadora Yésica Laferte, entre otros.

Previamente, Tadeo García Zalazar, presidente de la UCR provincial, quien dio paso a la exposición, que luego tuvo una instancia de preguntas de parte del público: «Es necesario un debate, que requiere de información, calidad y que eso se vuelque a propuestas e ideas que transformen».

Siguiendo con el tópico de la dolarización, un planteo que Javier Milei ha deslizado en sus apariciones públicas, Prat Gay explicó que «un país que no tiene moneda es un país donde es muy difícil que funcionen las instituciones económicas: no se puede proyectar, invertir, ahorrar».

Así, se refirió a lo que denominó «una propuesta más razonable, más factible, que funcionó en Argentina y lo hace en otros países, que no es abandonar el Banco Central, sino darle independencia plena para que no sea un apéndice del gobierno de turno y para que la moneda recupere su credibilidad«.

De esa manera, recordó la Ley de Convertibilidad, sancionada en 1991, que equiparó el valor del peso al del dólar.

«Fue algo que funcionó durante un tiempo y terminó muy mal porque la solución no viene exclusivamente por el lado monetario, hay que hacer todo lo demás para que el régimen monetario sea sostenible en el tiempo

Después, volvió al presente y remarcó: «Surge ahora la idea de `tiremos al tacho el peso y cerremos el Banco Central`» y, luego de hacer cálculos, concluyó que «es una falacia la propuesta porque no tenemos los dólares para hacer esa conversión«.

Por eso ratificó: «Obviamente, no hay manera de que siquiera pueda llegar a considerarse una solución y mucho menos llevarse a la práctica. La consecuencia es mucha más inflación y recesión».

En otro párrafo, el economista opinó que «estamos discutiendo acerca de las consecuencias y no estamos yendo a las causas».

En ese sentido, dijo: «El desequilibrio monetario, es el reflejo de un desequilibrio anterior, que es el fiscal. Si siempre gastamos más de lo que recaudamos, como consecuencia, tenemos cada vez menos posibilidades de financiarnos, porque casi nadie nos quiere prestar, debemos recurrir al Banco Central».

«Por eso, todo el sistema fiscal asume que necesita la inflación para no tomar las decisiones duras que debiera. Y la demagogia y el populismo, convergen en este vértice. Se nos vende esta fantasía de que podemos hacer cosas sin esfuerzo, resolver las cosas sin recursos porque el BCRA inventa riqueza de la nada, cosa que obviamente no es así«, detalló.

Por último, dio su mirada acerca de lo que considera necesario para comenzar a salir de lo que definió como «un momento particular, de una decadencia que lleva muchos años e intentos frustrados».

«Ahora, hay que ver el régimen fiscal que le va a dar sustento al nuevo régimen monetario. Ver qué vamos a hacer con los planes sociales, con los subsidios, con el tamaño del Estado, y no veo muchas ideas en este sentido», manifestó.

Igualmente, expresó que «hay que invertir la lógica y realizar un cambio muy fuerte de los incentivos. Congelar las vacantes en el sector público, que no quiere decir empleados públicos, sino que el número no puede aumentar a lo largo del tiempo».

También habló de una «regla fiscal» que vigente en Brasil, donde «el gasto público tiene un tope en términos reales».

Asimismo, precisó que «hay que tomar una decisión muy concreta respecto de los subsidios (energéticos)», a los que calificó «unitarios, regresivos y no republicanos».

Finalmente, destacó que «es necesario un programa de estabilidad, que va a requerir de esfuerzos y sacrificios de todos, Y un programa de desarrollo, donde a medida que vayamos logrando ahorros fiscales, se podría proponer devolverle la mitad de lo que me ahorro, bajando los impuestos, por ejemplo».