Vadillo propone un proyecto de ley para frenar el ingreso de residuos peligrosos a Mendoza

Actualidad Mendoza

Uno de las grandes promesas que Mauricio Macri y que pudo cumplir es integrarnos al Mundo… tal vez, no de la mejor manera…

Por decisión del Gobierno Nacional, la Argentina se sumó hace un par de semanas atrás al selecto grupo de países receptores de la basura que exportan Estados Unidos y la Unión Europea. El decreto 591/2019, que lleva la firma de Mauricio Macri, Marcos Peña y el ministro de Producción, Dante Sica, flexibiliza el ingreso de residuos sin control de toxicidad de origen, lo que pone a la Argentina en el mismo pelotón que Ghana, Camboya, Senegal o Turquía, por citar algunos casos de naciones importadoras sin controles de la basura que desechan las principales potencias.

El diputado y candidato a vicegobernador, Mario Vadillo, reaccionó a tiempo para tratar a poner freno al decreto «basura» de Mauricio Macri y presentó un proyecto de ley que prohíbe el ingreso de residuos peligrosos en todo el territorio de la provincia de Mendoza ya que el Gobierno Nacional comunicó mediante el Boletín Oficial del martes 27 de agosto de 2019,  el decreto 591/2019 que habilita la importación de basura y residuos de otros países para ser reutilizados en el país.

Vadillo especifica en el proyecto, que este decreto es una modificación del Decreto N° 831/1993 que prohibía el transporte o importación de todo tipo de residuo, desecho o desperdicio procedente de otros países siendo ahora una normativa con fines de contaminación ambiental.

“Nuestra provincia se encuentra protegida por Ley 5961 en su artículo 1 que tiene por objeto la preservación del ambiente en todo el territorio de la provincia de Mendoza, a los fines de resguardar el equilibrio ecológico y el desarrollo sustentable, siendo sus normas de orden público; así también la Ley 591,  adhesión a Ley de Residuos Peligrosos Nº 24.051” dijo el referente de Protectora. Asimismo la constitución provincial de Mendoza otorga total autonomía a la provincia para regular y cuidar sus recursos, estableciendo en su Art.1: Su autonomía es de la esencia de su gobierno y lo organiza bajo la forma republicana representativa, manteniendo en su integridad todos los poderes no conferidos por la Constitución Federal al Gobierno de la Nación.”

Agregó “la realidad es que si el gobierno actualmente no destina suficiente fondos para reciclar los residuos que genera en su propio territorio, menos va a reciclar los residuos que vengan de otros países con la dificultad que lo mismo comprende debido al ser residuos peligrosos y su complejidad”

Esto se debe a que los países industrializados se aprovechan de la debilidad de países con menos recursos, para firmar acuerdos por los que éstos se comprometen a recibir los residuos de aquéllos, no teniendo posibilidad de negociación o propuestas menos desventajosas. Estos acuerdos liberalizan el comercio de residuos tóxicos y permiten que algunos países envíen sus residuos más peligrosos a vertederos situados lejos de sus fronteras, asociando este siniestro comercio a la ayuda a la inversión y al desarrollo.

Los países exportadores  envían a los países receptores  todo tipo de residuos, ya sean minerales derivados del petróleo, bases con sosa cáustica, disolventes orgánicos, residuos hospitalarios, neumáticos usados o chatarra. Pero últimamente predominan los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), debido a las nuevas normativas comunitarias y a la disminución del promedio de vida útil de este tipo de aparatos.

El proyecto del diputado Vadillo

Por su parte, los RAEE contienen una compleja mezcla de materiales y componentes tóxicos, los cuales son potencialmente cancerígenos, algunos atacan al sistema reproductivo, otros el sistema inmunológico o el sistema nervioso.

Las causas son fáciles de entender: reciclar un ordenador en EEUU o la UE cuesta 14 euros, mientras que en otros países cuesta hasta 10 veces menos. Para los países con menos recursos, el reciclaje supone una forma rápida de ganar dinero o de acceder a materias primas de las que carecen.

Si miramos a los países que tomaron las mismas medidas que Macri, vemos por ejemplo en China, según datos de la ONU, en 2017 dicho país importo 7,3 millones de toneladas métricas de desechos plásticos desde la Union Europea, Estados Unidos y Japon, el equivalente al 70 por ciento del plástico del mundo. Dejo de hacerlo porque, pese al negocio que representaba (unos 17 millones de dólares) ya se había producido un gran daño ambienta en proporciones groseras.

Un artículo de principio de este año de El Diario de España, relató la situación de Chester, una ciudad del estado de Filadelfía, EEUU, donde vecinos desesperados comenzaron a padecer consecuencias  de comer su propia basura ya que desde la medida adoptada por China, la planta incineradora local “Covanta” comenzó a recibir todos los días 200 toneladas de material de reciclaje. Esto despertó pánico en los ciudadanos y en la nota periodística expresa “están desesperados, lo único que quieren es que sus hijos salgan, escapen de aquí”. Es esperable que tras este decreto, la crisis no sea el único motivo de emigrar Argentina.

Las problemáticas son infinitas si hablamos de residuos que afectan a la contaminación ambiental, pero podemos destacar algunas que se observan sobre factores abióticos, bióticos, sociales, culturales y económicos como  la transmisión de enfermedades, quema de plásticos para la extracción de metales como el cobre, entre otros.

Los basurales mendocinos

Mendoza debe cuidar principalmente sus recursos por sobre sus intereses económicos; una provincia que lleva años peleando por el cuidado del agua, en un desierto que cada vez reduce más sus recursos hídricos tras 8 años de sequía y crisis hídrica; y va camino a la dependencia absoluta de sus napas freáticas; permitir el ingreso a la provincia de material y residuos peligrosos terminarán en una inminente contaminación del suelo y subterráneo peligrando las napas, nuestro último reservorio hídrico.